La UE alimenta la idea de la permanencia en pleno tsunami británico

May y Tusk./Reuters
May y Tusk. / Reuters

Tusk critica con dureza la huida de Davis y Johnson al lamentar que ellos se van «pero los problemas que crearon permanecen»

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

Podía haber sucedido hace muchos meses, hace pocos semanas o dentro de algunos días, pero ocurrió hoy, el 9 de julio de 2018, a sólo 263 días de que se produzca el 'Brexit' oficial a las 00:00 y un segundo del 30 de marzo de 2019. Sí, sólo, porque 263 días en la madre de todas las negociaciones es un suspiro. Y hoy, el Gobierno de Theresa May se abrió en canal con la dimisión del negociador jefe, David Davis, y del ministro de Exteriores, Boris Johnson. Se van los malos de la película, huyen quienes abogaron por el cuanto peor mejor, por el 'Brexit' duro. La noticia no ha sorprendido en Bruselas. Todos la esperaban, bastaba con ponerle fecha.

En Bruselas, las sensaciones son contradictorias. Por un lado, no ocultan su satisfacción al comprobar que el tiempo les está dando la razón, que Reino Unido vaga sin rumbo hacia el precipicio sin haberse dado cuenta que el 'Brexit' era precisamente esto, el abismo, que eso de contar medias verdades al electorado tiene un peaje demasiado caro. Sin embargo, la preocupante debilidad de May barrunta un escenario incierto que podría repercutir de forma negativa en la estabilidad del conjunto de la UE.

¿Y ahora, qué? Nada es descartable, ni siquiera que Reino Unido siga de una forma u otra dentro del club. No será por falta de ganas del presidente del Consejo, Donald Tusk, quizá la persona que más está apostando por esta opción cada vez que huele sangre en el oponente. Hoy, de hecho, ha vuelto a tender la mano sin antes arremeter con dureza contra Davis y Johnson. «Los políticos van y vienen, pero los problemas que crearon para la gente permanecen. Sólo puedo lamentar la idea de que el Brexit no se haya ido con Davis y Johnson. Pero... ¿Quién sabe?», deslizó.

¿Es posible un 'exit' del 'Brexit'? Técnicamente es posible todo. Y todo es todo. El 'Brexit' es el precedente a seguir, el folio en blanco que marcará cómo afrontar la futura aplicación del Artículo 50 de los Tratados (la salida de un Estado miembro). De ahí que los 27 hayan decidido cerrar filas mostrando una unidad ciertamente inusitada que pretende recordar a futuros aventureros que fuera de la UE siempre es invierno.

La ironía de Juncker

¿Es un problema esta marcha repentina de David Davis? «No para nosotros», zanjó el portavoz jefe de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. «Esto evidencia claramente que en Chequers (sede donde el Gobierno británico acordó su última propuesta) había una gran unidad de puntos de vista en el seno del Ejecutivo británico», ironizó el presidente, Jean-Claude Juncker durante una comparecencia protagonizada junto a Tusk con motivo de la cumbre UE-Ucrania, eclipsada por la desbandada británica. Si alguien tenía alguna duda de quién llevaba todas las de perder, hoy fue el día D. El 'Brexit' era esto.

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