El centrista inesperado

Emmanuel Macron./
Emmanuel Macron.

A sus 39 años, este banquero ha pescado en todos los caladeros para situarse a un paso de ser el mandatario más joven desde Napoleón

DAVID S. OLABARRI

Tiene 39 años y está a un paso de convertirse en el mandatario más joven de Francia desde Napoleón. Una meta que parecía inalcanzable para alguien que hace sólo tres años era prácticamente un desconocido. Pero Emmanuel Macron, un joven, guapo e inteligente financiero, con cara de no haber roto un plato en su vida, está acostumbrado a vivir deprisa. Tan deprisa que, sin haberse sometido antes al escrutinio de las urnas, se ha convertido ya en la principal baza para frenar el avance de la ultraderechista Marine Le Pen.

Hijo de dos médicos de ideas socialistas de Amiens, el gran éxito de Macron ha sido saber pescar en todos los caladeros políticos. Se formó en el gran vivero de cargos públicos, la Escuela Nacional de Administración, donde coincidió con una generación que copa ya importantes cargos en el Estado. Una formación elitista que no le ha impedido presentarse como alternativa a los políticos que han gobernado desde hace décadas un país en el que la mayoría de sus ciudadanos ya no confía en los partidos tradicionales. El jurista y exdiputado de CiU, Ignasi Guardans, asegura, de hecho, que gran parte de su popularidad se ha cimentado en negar que la "verdad política" esté en un solo partido.

Emmanuel Macron comenzó su meteórica carrera como inspector de finanzas. No tardó en fichar por el banco Rothschild, donde escaló rápidamente hasta ser nombrado socio gestor. En esta etapa ganó cerca de 2,4 millones de euros. Un éxito empresarial que le ha valido críticas de sus contrincantes "el candidato del dinero", según Le Pen pero que él ha aprovechado para insistir en que su carrera es, precisamente, lo que le distingue de los políticos profesionales que han vivido toda su vida del dinero público.

Virtuoso pianista y lector de filosofía, Macron dejó el sector privado y aterrizó en la política en 2012 como uno de los asesores económicos de Hollande. Apenas dos años después era ministro de Economía. Ya en primera línea no dudó en cuestionar algunos de los principales pilares de la izquierda francesa como la jornada semanal de 35 horas e impulsó una tímida reforma para liberalizar la economía.

Macron supo leer el momento político, marcado por el declive del Partido Socialista, y en agosto de 2016 abandonó a Hollande para construir su propio movimiento: "¡En Marcha!", cuyas siglas coinciden con sus iniciales. Desde entonces, con constantes apelaciones al General De Gaulle como antecedente de un movimiento transversal, su ascenso ha sido fulgurante. Un crecimiento en el que ha jugado un papel central su mujer Brigitte Trogneux, a la que le une una peculiar historia de amor: 24 años mayor que él, Brigitte era su profesora en el instituto. Dejó un matrimonio con tres hijos por el que ya se perfila como el próximo presidente de Francia.