Trump amenaza con trasladar a Polonia las bases en Alemania

Donald Trump. /EP
Donald Trump. / EP

Washington incrementa la presión sobre el Gobierno de Merkel para que aumente su contribución económica al mantenimiento de la OTAN

JUAN CARLOS BARRENACorresponsal en Berlín (Alemania)

La guerra comercial con China no distrae a Donald Trump de sus ataques y amenazas contra Alemania por su bajo presupuesto de defensa y el fuerte desequilibrio de la balanza comercial con su país. Poco antes del próximo viaje del presidente estadounidense a Europa, Washington ha incrementado su presión sobre Berlín y amenazado de nuevo con la retirada de sus tropas de suelo germano. «Resulta insultante esperar que el contribuyente norteamericano pague a más de 50.000 compatriotas en Alemania, pero que los germanos utilicen su superávit comercial para fines caseros», declaró ayer el embajador de EE UU en Berlín, Richard Grenell, a la agencia local DPA. Su colega en Varsovia, Georgette Mosbacher, había contribuido horas antes a caldear aún más el ambiente al afirmar que «Polonia cumple con su compromiso de gasto del 2% del PIB ante la OTAN. Alemania no lo hace. Celebraríamos que las tropas estadounidenses en Alemania se trasladen a Polonia».

La amenaza no es nueva. El propio Donald Trump había hablado durante una visita del presidente polaco, Andrei Duda, a la Casa Blanca de la posibilidad de desplazar de Alemania a Polonia su fuerza militar. «Trump y Mosbacher tienen razón», señaló Grenell, quien afirmó asimismo que «muchos presidentes han pedido a la mayor economía de Europa que pague por su propia defensa. Es una petición que se ha prolongado muchos años y con muchos gobiernos». «Ha llegado el momento de que Estados Unidos reaccione», dijo el embajador de Washington en Berlín. Alemania es el país europeo con mayor presencia militar norteamericana y el segundo del mundo después de Japón. El Estado Mayor de las tropas en Europa y África se encuentran en Stuttgart, la mayor base aérea fuera de Estados Unidos está ubicada en la localidad palatina de Ramstein y Wiesbaden acoge el principal hospital militar del Pentágono en el extranjero.

Las nuevas amenazas de la administración Trump se producen en plenas vacaciones estivales y cuando la canciller federal, la conservadora Angela Merkel, disfruta de un merecido descanso en el Tirol italiano. Sus socios socialdemócratas en la gran coalición reaccionaron, sin embargo, casi de inmediato y afirmaron que Alemania «no se deja chantajear». La declaraciones de Grenell son «completamente inapropiadas entre aliados», dijo el diputado del SPD Carsten Schneider, quien comentó que en Berlín están hartos de «la pose de mariscal» del embajador estadounidense.

Corregir los presupuestos

Henning Otte, portavoz de Defensa de la Unión Cristianodemócrata se apresuró a reaccionar de manera conciliadora. «Las críticas al bajo gasto de Defensa en Alemania están absolutamente justificadas», dijo Otte, quien exigió una corrección inmediata de esos presupuestos.

Hubo también quien vio el lado positivo de la amenaza. «El Ejecutivo alemán debe aceptar incondicionalmente esa oferta y preparar con Washington un plan para la retirada de sus tropas», señaló el líder parlamentario de La Izquierda, Dietmar Bartsch, quien dio la razón a Grenell con sus quejas sobre el gasto para los contribuyentes de su país, no sólo por el emplazamiento de sus soldados, sino también por el supuesto mantenimiento de un arsenal nuclear en suelo alemán. «Si los estadounidenses quieren retirar sus soldados, que se lleven también sus armas atómicas. Naturalmente a casa y no a Polonia, ya que eso traería consigo una empeoramiento de las relaciones con Rusia, que no es de interés europeo ni alemán», afirmó Bartsch.