Un muro contra los gatos

La valla electrificada que intenta frenar a los gatos. /Australian Wildlife Conservancy
La valla electrificada que intenta frenar a los gatos. / Australian Wildlife Conservancy

Una valla electrificada de 44 kilómetros, la más larga del mundo, intenta frenar a los felinos en Australia

A. CORBILLÓN

Australia ha puesto en marcha la máquina del tiempo de la vida silvestre. La colonización europea de los siglos XVIII y XIX, con sus animales domésticos y sus granjas, supuso una carnicería ecológica que se llevó por delante más de treinta especies autóctonas. La más invasiva fue el gato. Asilvestrado por las llanuras australes, depredan especies como si fueran una plaga de langostas. El Australian Wildlife Conservancy (AWC) ha decidido aplicar un método 'estilo Donald Trump' para revertir la situación. Una valla electrificada de 44 kilómetros, la más larga del mundo, bordea ya el santuario de vida silvestre de Newhaven (centro del país), que ocupa 94 kilómetros cuadrados. Es la mayor área libre de gatos salvajes de Australia. «Los 50 o 60 felinos que quedan en la zona se comen más de 70.000 animales nativos al año», advierte el director ejecutivo de AWC, Atticus Fleming. La limpieza gatuna permitirá repoblar especies ancestrales como el bilby, el numbat o el mala. La mayoría son marsupiales carnívoros del tamaño de un gato, que suelen ser sus presas.

Un cazador implacable y voraz

Un estudio de la Universidad de Queensland asegura que los gatos han invadido el 99,8% del territorio australiano. Son tan voraces que necesitan más de mil presas al año para subsistir. Junto a sus cómplices, los zorros, son los responsables de que mueran anualmente millones de especies nativas. «Es la razón por la que Australia tiene la peor tasa de extinción de mamíferos del planeta», advierte la AWC en su web.

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especies en estado crítico se reintroducirán en 2019 en el santuario silvestre de Newhaven. Entre ellas, el wallaby de patas negras, el bandicoot dorado o el quoll occidental. La mayoría sufrieron la depredación ganadera de los colonizadores europeos, que importaron especies del Viejo Continente sin medir las consecuencias sobre la fauna del nuevo hábitat.

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