La sinrazón contra la belleza

Un hombre observa la página oficial de Tara Fares. /AFP
Un hombre observa la página oficial de Tara Fares. / AFP

La modelo iraquí Tara Fares, una celebridad en la televisión y en las redes sociales de su país, muere asesinada a tiros en las calles de Bagdad

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

La pacificación de Irak parece lejos de estar próxima. Cualquier repunte de normalidad, de bienestar, es acallado, cuando no volado. El jueves por la noche fallecía asesinada en las calles de Bagdad la modelo Tara Fares, una joven que fue finalista en un concurso de belleza en 2014 con el que se trató de dar una nueva bocanada de aire a un país que quería dejar atrás el horror de la guerra, pero que continúa sufriendo la violencia día a día.

Desde aquel certamen de belleza Tara se había convertido en toda una celebridad en las redes sociales, con nada menos que 2,7 millones de seguidores en Instagram. Con 22 años, hija de padre iraquí y madre libanesa, su mirada sincera alumbrada con unos ojos inmensos, su belleza, su vestir al estilo occidental y su pensar cosmopolita parece que no gustaba a los radicales, de quienes se sospecha la autoría del asesinato.

La noche del pasado jueves la joven conducía su Porsche descapotable por las calles del barrio bagdadí de Camp Sarah cuando unos individuos dispararon contra ella. La modelo cayó herida de muerte con dos disparos en la cabeza y uno en el pecho. Ingresó cadáver en el hospital Shaikh Zayed de la capital iraquí. Fuentes del Ministerio del Interior del país informaron ayer que han puesto en marcha una investigación para identificar a los autores de los disparos.

La noticia corrió rápida por las redes sociales, más cuando Tara ya era un personaje famoso en su país tras haber participado en varios programas de televisión y ser la imagen de diversas campañas publicitarias. Su propia cuenta de Instagram hablaba de que la joven había fallecido víctima de un crimen «cobarde y cometido a traición».

La muerte de Tara causó profunda indignación en Irak. Para algunos internautas de este país, la joven fue víctima de su propia fama y castigada por su estilo de vida. «Su único crimen es haber elegido la vida... en un lugar equivocado», escribió un usuario de Twitter. Otro expresaba su indignación al preguntarse «este jueves, fue Tara (...) y el próximo, ¿quién será? ¿A dónde va Irak?».

Ahmad al-Basheer, satírico comentarista iraquí que se exilió en Jordania después de haber recibido amenazas de muerte, condenó el asesinato de Tara. «Cualquiera que encuentre una excusa a aquellos que matan a una joven únicamente porque tomó la decisión de vivir como la mayoría de las otras chicas del planeta es cómplice de su asesinato», escribió Al-Basheer, informa AFP.

El caso de Tara Fares no es el primero ni será el último de una persona que trata de sobrevivir o de llevar una vida normal en su propio país. En unos casos son los terroristas y en otros, la delincuencia común o los gobiernos los que atacan a aquellos que descuellan bien por su éxito en su trabajo profesional, alejado de los dogmas religiosos o ideologicos oficiales; o por oponerse a las reglas del sistema.

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