La activista valenciana de la flotilla a Gaza es deportada por Israel

Una de las tres naves de la denominada 'Flotilla de la Libertad'. /EFE
Una de las tres naves de la denominada 'Flotilla de la Libertad'. / EFE

EFEValencia

La valenciana Emilia Nácher, activista de la Flotilla de la Libertad detenida por Israel el domingo cuando trataba de romper el bloqueo marítimo a Gaza, fue deportada hoy a España, donde también llegó ayer expulsada su compañera Lucía Mazarrasa tras ser abordado su barco por el Ejército israelí. Otras dos embarcaciones de la flotilla, el Freedom (Libertad, en inglés) y el Falestine (Palestina), continúan navegando hacia la Franja por aguas mediterráneas y cerca de Egipto.

El primero, que transporta productos médicos y lleva a bordo a un español, Francisco Canales, concejal de Alajar (Huelva), podría acercarse a la costa de Gaza e Israel a lo largo este fin de semana, señalaron fuentes en Tel Aviv que pidieron no ser citadas. Se espera que el Freedom también sea interceptado por la Marina israelí, que abordó el domingo la primera nave, el Al Awda (El Retorno, en árabe), con las dos españolas, otros 18 extranjeros y dos israelíes a bordo.

«El Freedom sigue navegando. Hay informaciones que no queremos dar de momento, pero podemos decir que sigue avanzando porque tiene los suministros médicos urgentes para Gaza y nuestro compromiso es entregarlos», dijo a Efe Sandra Barrilaro, portavoz del movimiento Rumbo a Gaza involucrada desde hace años en movimientos pro-palestinos. «No sabemos cuando llegará, pero la intención es que llegue», aseveró por teléfono.

Mazarrasa, enfermera y educadora jubilada de 70 años, acudió hoy al aeropuerto de Barajas en Madrid a recibir a su compañera Nácher, que siguió sus pasos de deportación un día más tarde que ella, ya que esta no firmó como ella la aceptación de la deportación voluntaria, lo que evita la expulsión hasta que la detenida es presentada ante un juez, que normalmente ratifica la orden de expulsión emitida por el Ministerio de Interior.

Esta activista se mostró «indignada» por lo ocurrido y denunció maltrato por parte de las Fuerzas de Seguridad israelí que asaltaron la embarcación y la desviaron su rumbo hacia la costa de Israel para que no lograse romper el cerco y arribar a la Franja palestina, controlada por el movimiento islamista Hamás, que Israel, la UE, EEUU y otros países consideran un grupo terrorista. «Cuando abordaron el barco y subieron, dieron descargas eléctricas -que te dejan totalmente noqueados y medio inconscientes- a tres personas», denunció telefónicamente Mazarrasa a Efe desde la capital española.

Según relató, los soldados, «para romper el cordón de resistencia pasiva y lograr entrar en el puente de mando pegaron y golpearon, a siete personas que hacían dos filas unidos con los brazos entrelazados para proteger el puente», varios de los cuales tienen moratones. «Lograron acceder al puente del mando rompiendo la puerta y sacaron a golpes al capitán y al otro tripulante. Les amenazaron. Al ingeniero que se ocupaba de la maquinaria, un señor muy mayor de unos 72 años, le dijeron que como no pusiera el motor en marcha le dispararían, ante lo que obedeció», narró.

La activista calificó el abordaje del Al Awda, un barco con bandera Noruega, un «acto de piratería» y extendió su indignación, además de al Ejército y el Gobierno israelí, a «los países europeos, Estados Unidos y otros que permiten que Israel haga de su capa un sayo e ignore la ley internacional». El gobierno de Noruega ha pedido información al israelí sobre la base legal para abordar la nave, en la que viajaban cinco nacionales suyos.

«Esto no se puede consentir, que los países que nos llamamos desarrollados y decimos que protegemos los derechos humanos permitamos que Israel se pase por el forro los derechos de los palestinos y las palestinas», opinó Mazarrasa. La enfermera jubilada también denunció lo que considera maltrato durante los tres días de detención, con exhaustivos y repetidos cacheos, a su entender «innecesarios», y aseguró que las autoridades israelíes le «robaron todas las propiedades personales, el bolso con la documentación, el móvil, incluso las medicinas», que ella usa para tratar su hipertensión y glaucoma. «Solo me dejaron una braga y una camiseta», dijo indignada.

Israel ha asegurado que no permitirá violar el bloqueo a Gaza, que considera legal e impone desde hace once años por tierra, mar y aire, con el apoyo de Egipto, que también mantiene cerrada su frontera con el enclave palestino, en el que residen dos millones de habitantes. El Ejército, niega que sus fuerzas hicieran un uso excesivo de la fuerza y asegura que el abordaje se llevó a cabo sin que se registrasen actos fuera de lo normal o excepcionales, y rechaza cualquier acusación de maltrato. Dos abogadas que atendieron a los detenidos aseguraron a Efe que estos no presentaban signos de violencia y que «se encontraban bien».

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