Movilizaciones en Rusia en contra de que se desconecte internet del resto del mundo

Manifestantes contra Putin en Moscú. /Efe
Manifestantes contra Putin en Moscú. / Efe

Al grito de «no al aislamiento», los convocados en la capital rusa portaron también pancartas alusivas a presidente Putin

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal. Moscú

Unas 15.000 personas, según datos de la oposición, se congregaron este domingo en la avenida del Académico Sájarov de Moscú para alertar de la muy probable desconexión del segmento ruso de internet del resto del mundo y protestar contra la ley al respecto que actualmente se tramita en el Parlamento ruso. La Policía capitalina sostiene que hubo sólo 6.500 asistentes.

Pese a estar autorizado el acto, se practicaron no menos de 28 detenciones, 15 de ellas ya antes del comienzo de la concentración, que se retrasó debido a las enormes colas que se formaron para pasar obligatoriamente a través de los detectores de metal instalados por la Policía.

Al grito de «¡basta de romper internet, no al aislamiento» los convocados en la capital rusa portaron también pancartas en contra del presidente Vladímir Putin. La manifestación fue convocada por el Partido Libertario ruso y apoyada por el principal líder opositor, el abogado anticorrupción, Alexéi Navalni, y el creador del servicio de mensajería Telegram, Pável Dúrov, cuya aplicación ha sido prohibida por el órgano regulador oficial ruso, Roskomnadzor, que vigila también los contenidos en internet.

El mes pasado, la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso) aprobó en primera lectura un proyecto de ley para dotar al país de un sistema de internet propio para casos como un boicot por parte de los grandes servidores mundiales, posibles nuevas sanciones internacionales para aislar a Rusia de la red o ataques cibernéticos masivos.

Controlar el tráfico

En el borrador se indica que se trata de «garantizar la estabilidad» del funcionamiento de internet ante posibles contingencias. Pero va mucho más allá, ya que obligará a los operadores a adquirir equipos que permitirán al Estado controlar mejor el tráfico en la red. Sus autores admiten que la idea es reducir el flujo de datos con el extranjero que manejan los usuarios rusos.

Pero los oradores que tomaron la palabra durante el mitin en la avenida Sájarov están convencidos de que los esfuerzos del Kremlin por «garantizar la estabilidad» de internet persigue realmente aislar al país de la red mundial y establecer la censura. Esta nueva ley será debatida en segunda lectura por los diputados de la Duma el próximo miércoles. Las movilizaciones tuvieron lugar en otras ciudades rusas, aunque autorización tenían los organizadores solamente en Moscú, Voronezh y Jabárovsk.

El ambiente entre los participantes en las concentraciones estaba muy caldeado, ya que la semana pasada la Duma aprobó leyes para castigar las faltas del respeto al poder, a los símbolos del Estado y a quienes difundan noticias falsas. Todo dentro de una evidente estrategia del Kremlin dirigida a intimidar a la población para desmovilizarla y evitar una escalada de protestas.

El deterioro del nivel de vida de los rusos, las cada vez más frecuentes medidas limitando las libertades y la elevación de la edad de jubilación han situado, según el centro sociológico ruso VTsIOM, el índice de popularidad de Putin en el 32%, el más bajo desde que apareció en escena. Días antes, otro sondeo de la Fundación de la Opinión Pública (FOM), aseguraba que, de celebrarse ahora mismo elecciones presidenciales, el actual jefe del Estado obtendría el 46% de los sufragios cuando hace justo año obtuvo la victoria en los comicios presidenciales con el l 76,69% de los votos.

Desde septiembre del año pasado, no se han vuelto a repetir las relativamente multitudinarias manifestaciones convocadas por Navalni, quien era inmediatamente detenido y condenado a penas de prisión menor. Las protestas ahora son menos numerosas, pero más frecuentes y tienen como motivación reivindicaciones de todo tipo. El pasado 10 de febrero, hubo manifestaciones en apoyo de las madres encarceladas por motivos políticos, la llamada «marcha de la ira de las madres».

Justo dos semanas después, el domingo 24 de febrero, salieron a la calle en toda Rusia quienes quisieron rendir homenaje al exministro, diputado regional y líder opositor, Borís Nemtsov, cuyo asesinato, perpetrado el 27 de febrero de 2015 frente al Kremlin, sigue sin esclarecerse.

El pasado viernes, el Día de la Mujer, aunque con mucha menor intensidad, fueron las feministas rusas quienes organizaron piquetes, marchas y conciertos en contra de la violencia de género. La convocatoria discurrió bajo el lema «ella no tiene la culpa, la tiene el maltratador». En todos los casos, a Putin se le acusa de ser el causante del actual estado de cosas en Rusia y contra él se dirige una indignación popular que, de momento, no ha logrado movilizar a una masa crítica capaz de poner a las autoridades contra las cuerdas.