La Justicia rusa se ceba todavía más con los adversarios políticos de Putin

Vladímir Putin. /Reuters
Vladímir Putin. / Reuters

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

Tras un verano plagado de protestas, represión policial y penas de prisión menor, le toca ahora el turno a los escarmientos más duros. Con las elecciones a la asamblea municipal de Moscú convocadas para este domingo sin participación de candidatos opositores, de ahí las movilizaciones, la Justicia rusa ha emitido este martes varias sentencias de cárcel de auténtica envergadura contra participantes en las manifestaciones.

Iván Podkopáyev ha sido condenado a tres años de prisión por utilizar un aerosol lacrimógeno contra los antidisturbios durante la concentración opositora del pasado 27 de julio en la capital rusa. De igual forma, Danil Beglets tendrá que pasar dos años entre rejas por empujar a un policía.

Peor ha sido la pena que afronta el bloguero Vladislav Sinitsa, cinco años de cárcel, por un tuit sugiriendo que «quizás un día un niño -de un agente policial- no regrese de la escuela». La jueza, Elena Abrámova, ha dado este jueves la razón al fiscal al considerar que Sinitsa ha hecho un llamamiento a través de las redes sociales a cometer actos de violencia contra hijos de policías implicados en la dura represión de las últimas semanas.

El activista opositor, que participó en el acto de protesta convocado el 31 de julio, fue detenido el 5 de agosto. Según su abogado, su tuit «no fue obviamente un llamamiento a la violencia, sino una reflexión sobre que lo que podría suceder». Alexéi Navalni, principal adversario político del presidente Vladímir Putin, calificó este jueves a través de Twitter de «estúpido» el tuit de Sinitsa, pero deploró que por ello le hayan condenado a cinco años de prisión. «A mí me envían amenazas similares 30 veces al día» y nadie responde por ello.

Este jueves, además, ha sido acusado formalmente de «hacer llamamientos extremistas a través de las redes sociales» el estudiante de 21 años Yegor Zhúkov, también candidato excluido a los comicios moscovitas. Tales cargos podrían acarrearle una pena similar a la de Sinitsa. A Zhúkov, que hoy ha salido de los calabozos para ser confinado en arresto domiciliario, se le considera el «líder de la nueva generación» de políticos y activistas rusos contrarios a Putin. Junto a Zhúkov, hay una decena de participantes en las protestas que esperan también el fallo del juez por «disturbios masivos» o «actos de violencia contra las fuerzas del orden». Desde julio, ha habido una manifestación casi cada sábado con un balance cercano a los 3.000 detenidos.

Por otro lado, Liubov Sóbol, del equipo de Navalni y detenida ayer por la noche, compareció hoy ante el juzgado Troitski de la capital rusa y ha sido multada a una suma de 300.000 rublos (más de 4.000 euros) por «violar la ley que regula la celebración de manifestaciones y actos públicos». Sóbol acumula ya desde el comienzo del verano infracciones de la misma naturaleza por valor de 1,23 millones de rublos (16.750 euros).

Navalni fue puesto en libertad tras cumplir su última pena de 30 días de prisión el pasado 23 de agosto. Sufrió en el centro de detención una «dermatitis» que le llevó al hospital y que él cree que fue debida a una sustancia tóxica administrada por los carceleros o por algún compañero de celda. El dirigente opositor afronta ahora una investigación por blanqueo de dinero que él considera amañada. Por su parte, el también dirigente del movimiento por una Rusia democrática y sin Putin, Iliá Yashin, encadena ya varias condenas seguidas de prisión menor por convocar, igual que Navalni, manifestaciones no autorizadas.