Japón abre sus fronteras a 345.000 trabajadores extranjeros

Es el país con más esperanza de vida del planeta. El 28 por ciento de la población supera los 65 años, pero la natalidad disminuye vertiginosamente. Si la tendencia no se invierte, los 127 millones de habitantes serán menos de cien en 2050.Unas circunstancias demográficas que Tokio intenta suplir con la robotización, pero la automatización de los procesos no es suficiente para suplir al ser humano.Y por eso en diciembre el Gobierno japonés dio un giro al proteccionismo de sus fronteras: el país del sol naciente abre sus puertas a 345.000 trabajadores para los sectores de hostelería, la construcción y los cuidados personales, la mayoría procedentes de China y del sudeste asiático. Un plan ambicioso y exigente:  los aspirantes deben superar un examen de idioma y no podrán instalarse 'sine die' en territorio nipón. Por ahora cinco años y en solitario. No habrá reagrupamiento familiar ni movilidad laboral fuera del sector para el que se postulan. Según algunas encuestas, casi el 90 por ciento de la población no se siente preparada para esta transición multicultural. Algo a lo que tendrán que enfrentarse los cientos de candidatos que han superado las primeras pruebas y ven el sueño nipón cada vez más cerca.