Paradise, la ciudad de California arrasada por el fuego

Vista aérea de Paradise. / Fotografía: AFP / Vídeo: Atlas

La cifra de muertos asciende por el momento a un total de 79

COLPISA / AFP

Espesas humaredas, casas en ruinas, coches calcinados: un espectáculo de desolación que encontró el sábado Donald Trump a su llegada a Paradise, una pequeña ciudad devastada por el incendio más letal de la historia de California. El presidente estadounidense, que no llevaba máscara a pesar del humo que cubre aún la región, constató en el lugar el alcance del desastre, acompañado de la alcaldesa de Paradise, Jody Jones. «Es triste de ver», dijo Trump tras haber pasado unos 20 minutos en un campamento de autocaravanas donde sólo una bandera nacional aportaba algo de color a un paisaje de cenizas.

El incendio llamado 'Camp Fire', que comenzó hace diez días en la pequeña localidad de Paradise, ha destruido cerca de 60.000 hectáreas en el norte del estado. Cinco muertos más fueron contabilizados este sábado por la noche, dejando el balance de fallecidos en 79, según las autoridades. Además, hay 1.000 personas desaparecidas. El incendio está actualmente controlado en el 55% de su extensión, tras destruir cerca de 10.000 hogares y otros 2.500 edificios.

En el sur del estado, cerca de Los Ángeles, el 'Woolsey Fire' ha quemado unas 40.000 hectáreas, incluidas partes del balneario de Malibú, hogar de muchas estrellas, y ha dejado al menos otros tres muertos. Este incendio ha sido contenido casi en un 80% y los bomberos esperan extinguirlo de aquí al lunes.

El cambio climático «pudo haber contribuido un poco» al avance brutal del incendio, pero «el principal problema es la gestión» ambiental Donald trump

Cerca de 9.000 bomberos han sido desplegados en los dos frentes, decenas de miles de habitantes han sido evacuados de sus hogares y muchos permanecen impedidos de volver a ellos.

Mala gestión

Desde los primeros días de este incendio, Trump denunció la mala gestión forestal por parte de las autoridades de California, olvidando que en su mayoría se encuentran bajo control federal. Amenazó también con recortar los fondos federales, en tanto el Congreso dedicó un presupuesto de 2.000 millones de dólares a la lucha contra los incendios forestales en el año fiscal 2018. El sábado, justo antes de su partida, volvió a insistir sobre la «necesidad de una gestión diferente». «Lo digo hace mucho tiempo», señaló.

El cambio climático «pudo haber contribuido un poco» al avance brutal del incendio, pero «el principal problema es la gestión» ambiental, añadió, destacando que sus comentarios «no son positivos ni negativos, son solo los hechos».

Una explicación que no convence a Roslyn Roberts, de 73 años, que tuvo que huir de su casa. «Este incendio no tiene nada que ver con una mala gestión del bosque. Miles y miles de casas han sido destruidas y no había árboles a su alrededor», afirmó la mujer, refugiada en un centro de la Cruz Roja instalado en una iglesia. «Esto está muy mal», afirmó Melvin Karsenti, un vecino de la zona. «Hay una nube permanente sobre el pueblo. El aire parece más espeso. Nunca he visto a tanta gente llevando máscaras».

California es adversa a las políticas del presidente en todos los frentes, desde la migración hasta el medio ambiente, pasando por la regulación de las armas de fuego. El estado más habitado del país es también el que cuenta con mayor cantidad de inmigrantes y de indocumentados, uno de los principales blancos de la política gubernamental.

Hay una investigación en marcha sobre el origen de los incendios. Sin embargo, una demanda fue presentada contra la compañía local de electricidad Pacific Gas & Electric (PG&E), por un supuesto incidente con una línea de alta tensión justo antes de que se desatara el fuego en Paradise.

En el último año, California ha tenido varios incendios importantes, con un total de más de 100 muertos y la quema de miles de hectáreas. La sequía ha afectado por varios años a este estado del oeste de Estados Unidos.

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