EE UU fuerza a sus funcionarios a trabajar sin cobrar

Un cartel pide la reapertura del gobierno federal durante la 26 jornada del cierre parcial de gobierno en el Capitolio de Washington D.C (Estados Unidos). /Shawn Thew (Efe)
Un cartel pide la reapertura del gobierno federal durante la 26 jornada del cierre parcial de gobierno en el Capitolio de Washington D.C (Estados Unidos). / Shawn Thew (Efe)

La portavoz del Congreso ha decidido que Trump sienta el dolor de los trabajadores afectados lo que más le importa: las cámaras

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Aumentan las colas en los aeropuertos y los funcionarios desesperados en televisión. Quienes no pueden pagar la hipoteca o el recibo de la luz por no haber cobrado desde hace casi un mes se humillan en las tiendas de empeños o aceptan entrevistas en medios de comunicación con la esperanza de que estos intercedan por ellos ante sus acreedores. Pero todo es susceptible de empeorar. El gobierno planea obligar a cerca de 50.000 funcionarios más a volver a sus puestos sin sueldo. La cuestión es cómo.

Muchos de ellos no están autorizados a revisar su correo electrónico fuera del trabajo. Una solución podría ser mandarles una carta certificada, pero los ministerios no tienen fondos para pagar el franqueo. La crisis de gobierno se agrava y la paciencia de los funcionarios también. Con la opinión pública inclinada a culpar a Trump del problema, la Casa Blanca teme perder la batalla. Para no aumentar la irritación general ha decidido citar a 46.000 empleados de Hacienda que procesen las devoluciones que empezaron a presentarse desde principio de año.

A esos habrá que sumar los 2.200 inspectores de aviación que deberán certificar el buen estado de los aviones que comienzan nuevas rutas y al menos unos 500 trabajadores de la Administración de Alimentos y Fármacos cuyas labores no pueden seguir esperando, por el bien de la salud pública. Poco a poco, si la situación persiste, la mayor parte de los 800.000 funcionarios afectados por la falta de presupuestos federales, rehenes del muro, tendrán que volver al trabajo sin cobrar y ni siquiera podrán demandar al gobierno por esta nueva forma de esclavitud.

Los que lo intentaron se encontraron el martes con la negativa del juez Richard León a forzar la mano del gobierno, algo que el magistrado cree que sería «profundamente irresponsable», dijo. «En el mejor de los casos crearía caos y confusión. En el peor, podría ser catastrófico y yo no estoy dispuesto a arriesgar vidas», concluyó.

De nada sirvieron las súplicas de sindicatos y trabajadores que se presentaron con carteles de «Te necesitamos, juez». León no quería colocarse en el ojo de este huracán que azota el país. La portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, ha decidido que la única manera de que Trump sienta el dolor de los trabajadores afectados es quitándole lo que más le importa: las cámaras. El mandatario deberá comparecer ante el Congreso el martes por la noche para presentar su segundo informe sobre el Estado de la Unión, retransmitido en directo por todas las televisiones.

«Desgraciadamente, dadas las preocupaciones sobre la seguridad y a menos que el gobierno reabra esta semana, sugiero que acordemos otra fecha para su discurso una vez que reabra el gobierno», le comunicó en una carta. Por su parte, el mandatario intentó , sin éxito, resquebrajar la unidad de la oposición al invitar a un pequeño grupo de congresistas demócratas afiliados al grupo conservador Blue Dog a una reunión. Todos, sin embargo, tenían un conflicto de agenda, tan imposible de despejar como el pulso político que tiene atascado al país.

 

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