Trump suspende a última hora los aranceles a México

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. / EFE

El presidente de EE UU retira la amenaza de subir los aranceles a cambio de un acuerdo para frenar la inmigración«sin precedentes»

MERCEDES GALLEGONueva York

La política de matón funcionó. Donald Trump disparó por Twitter la bomba de los aranceles a México, se fue de gira por Europa dejando atrás frenéticas negociaciones para evitar la explosión, y en cuanto volvió los suspendió «indefinidamente», antes incluso de que entrasen en vigor. Las concesiones que ha hecho México en estos ocho días le permiten apuntarse un tanto político que celebran sus bases y buena parte de la sociedad, aliviada por el fin de la «invasión» y el caos económico que hubieran traído los aranceles. Entre tanto, de la dañina declaración que había hecho el fiscal especial Robert Mueller la víspera de que inventase los «aranceles migratorios», nadie se acuerda.

Al más puro estilo trumpiano, el acuerdo que le permite suspender «de forma indefinida» los aranceles es parco en detalles y abundante en superlativos, pero a sus bases nunca le han importado mucho los contenidos. Gracias al compromiso mexicano de implementar «medidas sin precedentes» para reducir la inmigración ilegal, Trump se apunta un tanto político que el líder demócrata del Senado Chuck Schumer celebró con cinismo.

«¡Esta es una noche histórica!», tuiteó sarcástico. «Donald Trump ha anunciado que ha negociado un gran trato para «reducir ampliamente o eliminar» la Inmigración Ilegal procedente de México a EEUU. Ahora que ya está resuelto el problema, seguro que no volvemos a oír de él en el futuro».

Ya le gustaría a México, que ha comprometido el despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional por todo el país y en particular por la frontera sur, con objeto de frenar el paso de las caravanas. Además, el país azteca expande los protocolos por los que acepta quedarse en su territorio con los solicitantes de asilo político en EEUU hasta que este país concluya el proceso, y se compromete a atacar con dureza a los «coyotes» que vendan sus servicios a los inmigrantes para cruzarles la frontera e incluso a los trabajadores humanitarios y organizaciones que asistan a las caravanas durante su travesía.

El alivio para los mexicanos es haber salvado la debacle arancelaria, que hubiera gravado sus productos un 5% a partir de lunes, sin haber firmado la llamada cláusula del «tercer país seguro». Esto hubiera permitido a EEUU derivarle todos los inmigrantes indocumentados que llegasen a su territorio.

Con todo, la declaración conjunta indica que ambos países continuarán las discusiones para alcanzar «un mayor entendimiento sobre cómo enfrentar el flujo irregular de inmigrantes» que tendrá que llevar a otro anuncio público en el plazo de 90 días. De ese modo Trump deja abierta la puerta para seguir utilizando el muro y su vecino del sur como cuadrilátero de boxeo cada vez que la narrativa política en casa se le vuelva en contra. A dos años y medio de comenzar su mandato, nadie tiene dudas de que la inmigración y los acuerdos comerciales son sus armas preferidas para cambiar el ciclo informativo.

México, por su parte, prefiere seguir jugando la carta de buen vecino que le permita mantener el flujo comercial a EEUU, donde coloca casi el 80% de sus exportaciones. Si eso requiere practicar detenciones de activistas, desmantelar caravanas e incautar las cuentas bancarias de los coyotes -personas a quien se les paga para transportar a escondidas a inmigrantes- para defender su economía, lo considerará «un acuerdo justo», interpretó el secretario de Exteriores mexicano Marcelo Ebrard.