Trump declarará una emergencia nacional para financiar el muro

Donald Trump. / Reuters

El presidente de Estados Unidos insiste en su intención de construir en la frontera con México

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

No bastó con decir que «el muro se está construyendo mientras hablamos». Sus seguidores no se lo tragaron y la panda de presentadores fanáticos que mueve a sus bases se le rebelaron: «Trump es la Ángela Merkel de EE UU, acaba de aceptar abrir de par en par nuestras fronteras, ha destruido America».

Así de radical era la reacción de la presentadora Ann Coulter en Twitter al saber que el presidente de Estados Unidos firmará el acuerdo de presupuestos que otorga 1.375 millones de dólares para financiar el muro, en lugar de los 5.700 que había pedido. El presidente ha visto caer sus índices de popularidad por haber forzado el cierre de gobierno más largo de la historia -35 días- y sabía que provocar otro mañana sería un error. Como remedio ha informado al líder del Senado Mitch McConnell de que declarará en la frontera una emergencia nacional que le permita apropiarse de los fondos sin aprobación del Congreso.

¿De dónde saldrán los fondos para el muro?

Bajo la emergencia nacional, Trump podría desviar los fondos de otras partidas presupuestarias ya autorizadas por el Congreso y dedicarlos a su proyecto fronterizo. Las leyes existentes permitirían, por ejemplo, que se usaran fondos del Pentágono para construir el muro, si se justifica como necesario para la defensa nacional. Según informes de prensa, la Casa Blanca también evalúa recurrir a fondos de ayuda para desastres aprobados para California y Puerto Rico, algo controvertido dado que esta isla aún se recupera del impacto del huracán María en 2017.

La medida sin duda será retada en los tribunales, donde diferentes organizaciones han preparado ya la demanda en previsión de esa orden ejecutiva. La inteligencia estadounidense ha reconocido que el influjo de inmigrantes en la frontera sur no es ninguna emergencia. De hecho, se encuentra en los niveles más bajos de los últimos 30 años.

La promesa de construir un muro para frenar la «invasion» fue más bien una estrategia de campaña que ha terminado por atenazarle. Los fanáticos a los que ha exaltado con ella creen ahora que realmente cualquier cosa que no sea construir un muro equivale a «abrir las fronteras de par en par», dijo su amigo y presentador de Fox Sean Hannity, quien calificó la partida aprobada de «basura». Con ella se podrían construir 88 kilómetros de muro, un anticipo demasiado pequeño para la furia que ha desatado. El objetivo es construir 376 kilómetros en un muro de acero «tan alto que será más fácil escalar el Himalaya», dijo el miércoles.

Con todo, los 800.000 funcionarios y otros empleados que dependen del gobierno mediante contratistas suspiraron aliviados al saber que el lunes podrán volver al trabajo y sus cheques seguirán llegando. Muchos de ellos viven en los estados que ayudaron a Trump a ganar las elecciones por lo que la opción de soltarlos como rehenes y declarar la emergencia nacional es la que menos daño le puede hacer, fuera de las ondas.

«El presidente ha vuelto a cumplir una vez su promesa demostrando que está dispuesto a dar la cara por el país para mantener seguro a EE UU«, dijo su portavoz Sarah Huckabee Sanders.

La decisión del presidente de apoyar el acuerdo de presupuestos fue anunciada repentinamente por el líder del Senado, quien interrumpió a uno de sus correligionarios para proceder con la votación antes de que el imprevisible mandatario cambiase de opinión. En cuestión de una hora la ley había pasado el Senado por 83-16 e iba a ser igualmente aprobada de forma expedita en la Cámara Baja.

Con la misma celeridad, los abogados de organizaciones como la American Civil Liberties Union se disponían a enfrentar el desafío legal que puede empantanar la decisión durante más de un año. En opinión de algunos juristas, el presidente sigue acumulando excesos que un día pueden documentar un caso de 'impeachment' por abusar de su cargo. La emergencia nacional es un recurso legal aprobado en 1976 que permitió a Jimmy Carter bloquear rápidamente los bienes del gobierno iraní tras la ocupación de la embajada estadounidense. Desde entonces ha sido invocada en 58 ocasiones por causas muy concretas como los ataques terroristas del 11-S o la epidemia de fiebre porcina. «La ley está al cien por cien de mi lado», ha dicho Trump desafiante.

¿Se saldrá Trump con la suya?

Todo apunta a que los tribunales tendrán la última palabra. Los líderes demócratas en el Congreso han definido los planes de Trump como «un abuso flagrante de los poderes presidenciales», y varios grupos progresistas preparan demandas judiciales para invalidar la declaración de emergencia. El gran interrogante es qué ocurrirá si el tema llega al Tribunal Supremo, donde hay una mayoría de jueces conservadores, dos de ellos nominados por Trump.