China responde a Estados Unidos con aranceles equivalentes

Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, junto a Xi Jinping, presidente chino./Fred Dufour (Reuters)
Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, junto a Xi Jinping, presidente chino. / Fred Dufour (Reuters)

La guerra comercial que Donald Trump ha iniciado cobró virulencia ayer con la inesperada decisión del magnate de añadir aranceles del 25% a una serie de productos industriales por valor de 50.000 millones de dólares

MERCEDES GALLEGONueva York Corresponsal

China gravarás los automóviles estadounidenses, en respuesta a los nuevos aranceles estadounidenses, y Estados Unidos amenaza con gravar los europeos. La guerra comercial que Donald Trump ha iniciado cobró virulencia ayer con la inesperada decisión del magnate de añadir aranceles del 25% a una serie de productos industriales por valor de 50.000 millones de dólares. Eso, a pesar de que las negociaciones entre los dos gigantes parecían ir viento en popa.

La víspera el secretario de Estado Mike Pompeo se había reunido con el presidente Xi Jinping y el ministro de Asuntos Exteriores chino Wang Yi, después de que ambos países avanzaran en las negociaciones comerciales. China había advertido de que si EEUU tomaba medidas proteccionistas unilaterales ellos corresponderían «con las decisiones que sean necesarias para salvaguardar nuestros legítimos intereses», afirmó un portavoz de la cancillería china. Al primer paquete de aranceles que entrará en vigor el 6 de julio le había seguido una oferta del gigante amarillo para adquirir productos agrícolas estadounidenses como la soja o el maíz con los que equilibrar la balanza comercial y hacer feliz a los habitantes de la América rural, base electoral de Trump.

No se sabe qué ocurrió entre bambalinas para que el trato se fuera al traste. A Trump le gusta dar un golpe sobre la mesa antes de sentarse para reforzar su posición. Tal vez la artillería comercial que se intercambiaron ayer los dos gigantes comerciales no sea más que eso, pero entre tanto, el mundo tiembla. Su argumento es que ya no se trata sólo de la balanza comercial sino de acabar con las prácticas comerciales por las que se apropia «injustamente» de propiedad intelectual y tecnológica de empresas estadounidenses. Un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores chino lo consideró ayer como «una provocación» y advirtió que todo lo acordado previamente en las negociaciones queda invalidado.

En esta nueva vuelta de tuerca la Casa Blanca gravará con el 25% una larga lista de bienes comerciales de carácter tecnológico y aeroespacial que abundan en el plan estratégico «Made in China 2015». La elección no es casual, el propio presidente observó en el anuncio que esos bienes con los que China quería impulsar su economía «dañarían el crecimiento económico de EEUU y de otros países». Con los nuevos aranceles pretende «impedir mayor transferencia injusta de tecnología y propiedad intelectual», así como seguir trabajando en el desbalance comercial.

La lista estadounidense expedida ayer por la Oficina del Representante Comercial de EEUU incluye 1.102 productos de industrias como la aeroespacial, informática, automovilística, telecomunicaciones y maquinaria industrial, pero evita productos de alta consumición por parte del estadounidense medio como los teléfonos móviles o las televisiones. En ella están también los productos iniciales por valor de 34.000 millones que entrarán en vigor el 6 de julio y queda en suspense, «pendiente de revisión adicional», otro paquete de importaciones por aproximadamente 16.000 millones de dólares. El alto representante para el comercio Robert Lighthizer indicó que en las próximas dos semanas anunciará restricciones a la compra de tecnología estadounidense que pueden efectuar los ciudadanos chinos, lo que implica que la tensión aumentará.

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