Abren los colegios electorales en una jornada histórica para México

Abren los colegios electorales en una jornada histórica para México

Por primera vez, casi todo el país renovará cargos electos a la vez en un clima de violencia asfixiante

MERCEDES GALLEGOCiudad de México

Los colegios electorales de México abrieron hoy a partir de las 8:00 hora local de hoy (13:00 GMT) en el inicio de una jornada histórica para el país por el gran número de cargos que se disputan y en la que están llamados a votar más de 89 millones de ciudadanos.

Los mexicanos eligen hoy 3.400 cargos públicos, entre ellos el de presidente del país, 128 senadores, 500 diputados, ocho gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Los centros de votación comenzaron a operar ya en la capital y en la parte central de México, y la apertura de las urnas se hará progresivamente una y dos horas después en las regiones occidentales del país, ya que México tiene tres husos horarios.

Con la caja térmica a la espalda y la cara desencajada, un repartidor de Uber Eats pedía ayuda a los transeúntes para pagar el metrobus. Dos asaltantes le acababan de quitar a punta de pistola la bicicleta, la cartera y el teléfono, en plena hora del almuerzo. La Ciudad de México empieza a parecerse al dantesco Distrito Federal en el que hace dos décadas la gente salía a la calle sin tarjetas ni dinero, lista para que le robasen y aún temerosa de la saña con que sería recibida una cartera vacía. Luego llegó Andrés Manuel López Obrador y las estadísticas empezaron a bajar.

Su gestión al frente de una urbe que con las poblaciones colindantes forma la cuarta ciudad más poblada del mundo fue el trampolín para su carrera presidencial, en la que fracasó dos veces, con los votos o sin ellos, nunca se sabrá con certeza. Todo indica que a la tercera irá la vencida.

Con un margen de 23 puntos en las encuestas sobre su rival más cercano, cualquier otro resultado daría pie a un terremoto social y político mucho mayor que el que el pasado 19 de septiembre dejó edificios ruinosos por las calles de la colonia Condesa en la que el desamparado repartidor de Uber Eats buscaba auxilio esta semana.

Hasta sus enemigos políticos coinciden en que sería un desastre para la democracia. El candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), aliado en estas elecciones con otro partido de izquierda, el Partido del Trabajo, y uno de derecha evangélica, el Partido de Encuentro Social, en la coalición 'Juntos Haremos Historia', es ya asumido por algunos como el candidato irremediable, pero también como la gran esperanza de México por los veinte millones que presumiblemente le votarán hoy.

Su elección será la parte fácil de un complicado mapa electoral, inédito por el número de elecciones simultáneas que se celebran en un clima de violencia atroz. Son 49 candidatos asesinados en las últimas semanas, que ascienden a 123 si se incluye a funcionarios electorales, y hasta 800 en todo el entramado de campaña del que sólo se salvan dos de los 32 estados del país –Baja California y Nayaritz.

Nunca antes en la historia de México se había jugado tanto en un solo día: 18.300 cargos que incluyen el gobierno de ocho potentes estados y la propia Ciudad de México. Son las plazas más codiciadas: Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Yucatán, Chiapas, Morelos, Puebla, Tabasco y Ciudad de México, aunque ésta última no sea oficialmente un Estado. Juntos, estos nueve facturan el 40% del PIB mexicano y reúnen también un buen porcentaje de los 25.000 asesinatos anuales que registra el país. Senadores, diputados, congresistas estatales, ayuntamientos... Mañana México se levantará con un país nuevo que, en contra de la predictibilidad de la contienda presidencial, resulta todo un enigma para los analistas.

La magnitud de esta elección desarticula la maquinaria tradicional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que con la técnica de fraccionar los comicios para poder comprarlos gobernó el país durante 71 años ininterrumpidos hasta las históricas elecciones del año 2000. Las mismas en las que López Obrador se convirtió en alcalde de la capital. Con el cambio de siglo y la caída del titán, México vivió el espejismo de una transición democrática que se convirtió en alternancia.

La izquierda, los verdaderos herederos de Zapata y de la matanza del 68, nunca ha tenido la oportunidad de gobernar. Si hoy lo consigue será en gran parte gracias a las reformas electorales que se han producido en estos últimos quince años, pero también al clima de hartazgo político que vive uno de los países más corruptos del mundo, con casi la mitad de la población en la pobreza. «Tanto nos han robado que nos robaron el miedo», canta el colectivo de artistas que apoya al candidato de izquierda con el vídeo 'Yo te AMLO'. «Que salgan los corazones a la calle, que este país ya no aguanta más corrupción».

Nueva esperanza

Cansado de buscar su porvenir en el brillo de los tecnócratas, los hijos de la Malinche se han reencontrado con sus raíces más orgullosas en la figura de este candidato terco que confiesa tener la ambición de trascender como buen gobernante. Con Lula en la cárcel y Chávez en el infierno, AMLO es la nueva esperanza de la izquierda latinoamericana en un continente en el que comandantes y generales se habían apropiado de la franquicia.

«No es que vaya a ganar, ¡es que va a arrasar!», prometía Javier Valverde en su cierre de campaña. «¿Cómo iban a argumentar un fraude de tantos millones de votos? Aquí la pirámide del poder ya se invirtió y ahora es el pueblo el que manda, no el teléfono rojo».

El gran capital ha echado el freno, a la espera de que el mapa electoral defina la complejidad de los nuevos poderes públicos, pero entre los que dicen estar hechos «del mismo maíz», las elecciones de hoy son la justa recompensa a medio siglo de luchas reprimidas. Una revolución sin balas para quienes sólo quieren «un país en el que pueda salir sin miedo a la calle», canta Eugenia León en los mítines de AMLO.

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