Los veteranos arrasan de nuevo

Ramón Marí (Albal), Jesús Ros (Torrent) y Josep Almenar (Picanya), en la capital de l'Horta Sud. / irene marsilla
Ramón Marí (Albal), Jesús Ros (Torrent) y Josep Almenar (Picanya), en la capital de l'Horta Sud. / irene marsilla

Ros, Marí y Almenar repetirán como alcaldes en Torrent, Albal y Picanya

ADA DASÍHORTA.

Josep Almenar, Jesús Ros y Ramón Marí son los alcaldes socialistas más veteranos de l'Horta. Los tres juntos suman 74 años ostentando la vara de mando y, ahora, después de que las urnas les hayan dado la victoria en sus respectivos municipios afrontan con más «tranquilidad» sus próximos cuatro años en el gobierno.

Almenar ha revalidado la mayoría absoluta en Picanya y encara su décima legislatura al frente del ayuntamiento. Los socialistas de la capital de l'Horta Sud, con Jesús Ros a la cabeza, han conseguido cerca de 2.700 votos más, y sitúan a Torrent como la quinta ciudad de la Comunitat en la que el PSOE es la fuerza más votada, aunque sigue en minoría. En Albal, Ramón Marí, repetirá como alcalde, con el apoyo de Compromís y Podemos, y la confianza de 3.118 ciudadanos. Este periódico los ha reunido con la intención de saber cómo ven la próxima legislatura.

No hacen falta presentaciones, se conocen a la perfección, las anécdotas fluyen de forma distendida y se nota que ya son «viejos amigos» de la política y fuera de ella. A lo largo de su dilatada trayectoria en estas lides han coincidido en otras administraciones valencianas como la Diputación o Les Corts en el caso de Ros. No obstante, apuntan que ahora lo que quieren es «dedicarse a su pueblo» con la «serenidad» que les otorga la experiencia.

Almenar afronta su décima legislatura, 36 años con la vara de mando y mayoría absoluta Marí ha pactado con dos partidos, mientras que Ros seguirá al frente en minoría

Y es que la experiencia es un grado y nadie mejor que ellos saben lo que hace falta para revalidar la alcaldía tantas legislaturas consecutivas. «Lo importante es ser normal y no creerte que eres alcalde», comenta Ros, a lo que Marí añade «ser próximo y accesible». Para Almenar «el ser humilde como alcalde es una virtud» pero distingue la gestión externa de la interna «que tiene que ser una maquinaria que funcione con los concejales, asociaciones y vecinos. La legislatura son cuatro años y siempre es como una primera vez».

Estos próximos cuatro años estarán al frente de sus ayuntamientos de nuevo y ninguno de ellos se plantea un relevo aunque Marí matiza que «una retirada a tiempo siempre es mejor que una derrota». «Hay que saber hasta donde podemos llegar», apunta Ros, quien añade que «la renovación no se trata de que entre gente joven, sino de que entre gente nueva». Los tres han gobernado con mayorías absolutas, en el caso de Almenar ha sido así en sus 36 años como alcalde. «La relación con la oposición es de doble dirección. Si están dispuestos a anteponer lo mejor para el pueblo por encima de sus intereses políticos se pueden emprender acciones comunes», explica y advierte de que «tenemos la obligación de gobernar para todos». Por su parte, Ros y Marí en estos cuatros años tendrán que tender la mano a otros partidos para conseguir sacar adelante sus propuestas. «Antes no era igual porque con tres partidos en la corporación era más fácil. Ahora somos seis y estaremos tres en el ejecutivo, aunque las juntas de gobierno son abiertas y estamos dispuestos a aceptar propuestas», explica.

Ros ya sabe lo que es gobernar en minoría en esta legislatura que acaba y volverá a repetirlo en la próxima. «Hemos gobernado en otras ocasiones sin gastar la mayoría absoluta, ofreciendo a la oposición trabajar en la comisión de gobierno pero no aceptaron», comenta, «si estás en minoría el único problema es que los proyectos tardan más en salir adelante y es más complicado».

El futuro alcalde de Torrent echa la vista atrás para destacar sus logros. «En los años ochenta, con 59.000 habitantes, teníamos un único acceso por carretera, cuatro colegios en plantas bajas, un solo ambulatorio y sin comunicaciones de metro, ni autovía», comenta, «ahora tenemos metro con dos paradas, instalaciones deportivas, parques, miles de metros de zonas verdes...». Su reto para esta legislatura es «ser capaz de ejecutar los más de 100 proyectos que suman casi 100 millones de euros», algunos tan importantes como el Palacio de Justicia y el Centro de Salud».

Ramón Marí se vanagloria de «haber construido más colegios bajo su mandato que en toda la historia de Albal» y pone sus miras en la futura estación de Renfe como hito de la legislatura que ahora empieza. También tiene por delante la construcción del segundo instituto, el nuevo Centro de Salud y conseguir la atención sanitaria continua.

Almenar sostiene que «un pueblo nunca está acabado» y fija sus miras en las personas, «mejorando la calidad de vida y las oportunidades», y el entorno «con un municipio más verde y con calles más amables».

«El binomio entre los dos es la guía para avanzar», añade, «todo es significativo, tanto el plan Edificant para la mejora de los colegios como una pequeña inversión que hemos hecho en un punto de lectura en la calle».