Vecinos de Torrent denuncian carreras nocturnas de motos en la calle Valencia

Los concejales del PP en la reunión con los vecinos de la Ermita y la calle Valencia. / lp
Los concejales del PP en la reunión con los vecinos de la Ermita y la calle Valencia. / lp

Los residentes aseguran que las motocicletas superan los 80 kilómetros por hora y piden más vigilancia policial, instalar badenes o poner un radar

ADA DASÍTORRENT.

Los vecinos de la Ermita y la calle Valencia de Torrent denuncian las carreras ilegales de motos que se realizan en esta vía, de madrugada y aprovechando que la rotonda que conecta con Mas del Jutge está cortada por obras, y las molestias que causa entre el vecindario por motivos de ruido y de seguridad para los viandantes.

Este es uno de los problemas que los residentes de esta zona de Torrent plantearon al Grupo Municipal Popular en una reunión mantenida con ellos para intercambiar impresiones sobre la barriada. Según explicaron «un grupo de motoristas realizan carreras nocturnas y caballitos en la calle Valencia, con motos sin el tubo de escape reglamentario, llegando a superar los 80 kilómetros por hora».

De igual forma, afirman que «no podemos dormir, sufrimos de insomnio cada noche y éstos motoristas aprovechan que la rotonda de cuatro caminos está cortada y no circulan vehículos, para hacer sus carreras». Los residentes apuntan que «hay gente que tiene niños pequeños y los despierta el ruido o a veces no podemos ni oír la televisión».

Además, afirman que «pese a las quejas en el Ayuntamiento y múltiples llamadas a la Policía Local, no son atendidas». A estas reclamaciones, se suman también las de los monopatines eléctricos. Por lo que solicitan «más vigilancia policial, la instalación de badenes que impidan las carreras o la puesta en marcha de un radar». La portavoz del PP, Amparo Folgado, se comprometió a «hacer visible su problema» y «denunciar su situación en el pleno municipal, para que se tomen las medidas oportunas».

Junto a la inseguridad ciudadana, también denunciaron «falta de limpieza e higiene, ocupación ilegal de viviendas y falta de civismo». «Poco a poco el barrio se está degradando frente a la pasividad del Ayuntamiento que prefiere hacer barrios nuevos sin resolver los problemas que surgen en los tradicionales», explican los residentes.

Respecto a la inseguridad ciudadana, relatan que «hay un grupo de personas que se reúnen cada día en la puerta de la parroquia de San Luis Beltrán y en la de los comercios y banquitos de la zona». «Estas personas intimidan a los vecinos, utilizan los contenedores de Canónigo Gisbert y Santa Teresa como urinarios, donde dejan sus propias heces, consumen estupefacientes y alcohol en la vía pública y algunos llegan a dormir en bajos y entradas de garajes», advierten.

En este sentido, explican que «esto no es lo queremos para nuestro barrio, es un problema social y ni el gobierno local ni la Policía hacen nada para solventarlo». Además, denuncian que «muchos vecinos llevamos más de 50 años viviendo aquí y nunca hemos visto lo que está ocurriendo ahora, están dejando morir el barrio a pasos agigantados y nuestros hijos tienen miedo de andar por la noche por las calles».

Uno de ellos llegó a afirmar que «estamos en una ciudad sin ley y el círculo se va ampliando cada vez más hacia el centro». En esta línea, destacan el plan de rehabilitación y regeneración que propuso la asociación de vecinos al Consistorio y que solo el PP, asumió en su programa electoral.

Los problemas, según explican, han ido en aumento con las obras «interminables» de la rotonda que une Canónigo Gisbert, Camí Reial, Valencia y Mas del Jutge. «Llevamos cerca de un año sufriéndolas, cuando terminen no va a quedar ningún negocio abierto en el barrio». Además, «desde que cerraron el tráfico, es un peligro andar por nuestras calles, debido a que se circula en dirección contraria, por calles estrechas y aparcan en doble fila».