Vecinos de Benetússer denuncian la presencia de gallinas en las calles

Una gallina se pasea por la calle Ramón y Cajal. / lp
Una gallina se pasea por la calle Ramón y Cajal. / lp

Los residentes del último tramo de Ramón y Cajal, que linda con Valencia, se quejan del constante cacareo y de la suciedad que provocan

ADA DASÍ BENETÚSSER.

Una treintena de gallinas, gallos y pollos campan a sus anchas por el último tramo de la calle Ramón y Cajal de Benetússer, que linda con el barrio de San Jorge, en el término municipal de Valencia. Los animales se han adueñado del vial desde hace ya varios años, como denuncian los residentes, causando molestias en un vecindario en el que viven más de un centenar de personas.

«Las gallinas se cuelan en todas partes. Esta semana entró una en el patio y tuvimos que bajar a echarla. También se suben por los coches», explican y advierten de que «provocan suciedad que, además, atrae a las ratas». Por si esto fuera poco, «se ponen a cantar los gallos de madrugada y cacarean por las noches», provocando un malestar que cada vez va en aumento, conforme crece esta colonia de fauna urbana.

Algunos residentes se han instalado doble cristal en las ventanas para aminorar las molestias que causan, aunque en los meses de verano el problema se acrecienta, tanto por el olor que provoca los excrementos de las gallinas, repartidos por toda la calle y aceras, como por el cacareo.

Los vecinos han presentado dos instancias al Ayuntamiento para que subsane esta situación con la que conviven a diario, «ya no sabemos a donde acudir, si al Seprona o a la Policía Local para que nos hagan caso», explican. En una de estas, el Consistorio podó uno de los árboles que los animales utilizaban como gallinero, pero «ahora les ha dado por irse al de enfrente y se cuelan desde sus ramas al balcón del primer piso», advierten.

La imagen de degradación de esta calle va en aumento a causa de que, el descampado donde supuestamente viven las gallinas y que pertenece al término municipal de Valencia, se ha convertido en un vertedero, con residuos de todo tipo. El pasado miércoles tuvieron que intervenir los bomberos porque alguien había quemado un colchón para poder sacar el armazón de muelles de metal.

Los vecinos ya están hartos de tener que compartir espacio con los animales y con la basura que se acumula cerca de los contenedores y en todo el terreno abandonado que se extiende junto a las fincas en la última calle de Benetússer. «Somos el rincón olvidado del pueblo», lamentan y reclaman una solución «urgente». «Hace poco, el Ayuntamiento tapió un solar a medio construir donde también se acumulaba la basura y todo tipo de residuos pero el problema lo tenemos igual porque ahora lo tiran al descampado», comentan.

Este periódico contactó ayer con el propietario de las gallinas, que se encarga de ellas y les da de comer todos los días. A pesar de que los residentes advierten de que hay una treintena, el hombre apunta que solo quedan seis, entre ellas «ningún gallo», y que las va a «ir quitando» en el plazo de quince días.

«La policía ha venido a decirme que las quite porque causan molestias pero los animales están en Valencia», apunta el propietario. Y en eso tiene razón, el descampado en el que viven pertenece al cap i casal pero las gallinas no entienden de fronteras y, en cuanto sacan una pata fuera del solar, ya están pisando término municipal de Benetússer.

Preguntado por el estado de libertad en el que viven el hombre responde que «si estuvieran encerradas se morirían, como los gorriones» y se excusa en que ensucian menos que los perros que sueltan en el descampado para que hagan sus necesidades».

 

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