El riesgo de inundaciones disminuye un 60% en los barrancos de l'Horta

Los alcaldes, técnicos y representantes de la CHJ , en el Ayuntamiento de Albal. / lp
Los alcaldes, técnicos y representantes de la CHJ , en el Ayuntamiento de Albal. / lp

Un estudio de la Confederación Hidrográfica del Júcar señala que el punto más conflictivo es el tramo de la Saleta en Aldaia

ADA DASÍALBAL.

Las zonas innudables de los barrancos de l'Horta fue ayer el tema que congregó a los alcaldes y técnicos municipales de las localidades afectadas en Albal. Fue allí donde la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) presentó los mapas cartográficos de peligrosidad que se enmarcan en el plan de gestión del riesgo de inundación de la demarcación hidrográfica del Júcar, en cumplimiento del Real Decreto 903/2010 de evaluación y gestión y que estará en exposición pública tres meses, desde el 19 de julio.

El alcalde de Albal, Ramón Marí, explicó que esta revisión es una reivindicación de los ayuntamientos para ajustar los cálculos de la cartografía y que partió del consistorio, ahora, con el nuevo informe «hemos conseguido que se reduzcan en un 60% las cuotas por riesgo de inundaciones».

«Llevamos mucho tiempo reclamando una solución al informe estricto de 2016 que fue elaborado por el Ministerio y que mermaba la concesión de licencias urbanísticas y que además se alejaba de la realidad de los pueblos», añadió y agradeció la implicación en este proyecto de la Diputación de Valencia que ha colaborado en la elaboración de los informes.

El Comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Miguel Polo, acompañado de técnicos del organismo expusieron los criterios respecto a la metodología utilizada para elaborar estos mapas que, a nivel urbanístico, reducen las zonas inundables por lo que los municipios pueden conceder más licencias de actividad. Polo también señaló que hay «otro tipo de medidas, no muy caras, que pueden abordar los ayuntamientos, como los sistemas de drenaje sostenible» para reducir el peligro de desbordamiento.

Una de las conclusiones que se desprende de esta nueva cartografía es que el barranco del Poyo ha disminuido el riesgo de inundaciones considerablemente desde hace más de una década en el tramo desde Torrent hasta la Albufera. Esto fue a raíz de las obras de ampliación en 2006 para casi triplicar el caudal hasta los 800 metros cúbicos por segundo en Catarroja y Massanassa.

En el barranco del Gallego, la zona sigue siendo inundable pero el riesgo no es significativo porque no se han hecho actuaciones urbanísticas, mientras que en el Pozalet y la Saleta, a su paso por Aldaia, alcanza el mayor peligro ya que no se han realizado inversiones significativas para resolver los problemas de inundabilidad.

Reivindicación

En este sentido, Polo aseguró que el plan también «prevé hacer actuaciones», especialmente en este tramo y que se «está estudiando la viabilidad económica del proyecto», que afecta también a Alaquàs y Xirivella. Por su parte, el alcalde de Aldaia, Guillermo Luján, señaló, que «al margen de la mejora en la cuestión urbanística que disminuye el índice de inundabilidad de la calle Valencia, seguiremos exigiendo una solución». De hecho, en esta calle el índice de calado se sitúa ahora en 70 centímetros y en 30 en la zona urbana, rebajando el riesgo.

«El estudio vuelve a poner de relevancia el peligro que existe. 20 años después de una gran inundación, se diagnostica el problema y se reconoce que no se han hecho inversiones, pero ahora queremos que se priorice y que se aporten los recursos económicos necesarios para poner fin a esta reivindicación histórica», añadió.

El informe actualizado, que no tiene en cuenta las redes de saneamiento, recoge que en los barrancos del Poyo, Pozalet y Saleta y sus cuencas secundarias existen 88 estructuras y puentes, 104 obras de drenaje o terraplenes, 4.790 manzanas de edificios y más de 62 kilómetros de muros, sobre todo, en la A-3 y la Pista de Silla, que interfieren en los cauces y pueden provocar resistencia.