Els Porrots invaden las calles de Silla con una danza milenaria de origen grecorromano

Las bailarinas representan el paso del 'bot dalt' en la plaza del Pueblo. / paula murillo
Las bailarinas representan el paso del 'bot dalt' en la plaza del Pueblo. / paula murillo

La localidad es la única que mantiene esta tradición que se sigue representando un día al año con motivo de la festividad del Cristo

ADA DASÍSILLA.

Els Porrots de Silla volvieron a tomar las calles con motivo de la festividad del Cristo, para representar esta danza de hace más de 2.000 años, de origen grecorromano, que pretende convertirse en Bien de Interés Cultural (BIC). Cinco grupos de guerreros y guerreras bailaron durante todo el día por toda la localidad a ritmo de tabal i dolçaina. El momento más álgido se vivió con la concentración de todos ellos en la plaza del Pueblo, tras la misa solemne.

Bajo un sol de justicia los combatientes midieron sus fuerzas y se batieron en duelo ante cientos de personas que no quisieron perderse este espectáculo único en la Comunitat Valenciana. Entre los bailarines se encontraba el propio alcalde de Silla, Vicente Zaragozá, que abandonó unos minutos antes el oficio religioso para vestirse con el atuendo tradicional.

Zaragozá se enfundó el 'pitet' y la faldilla, se puso la corona de laurel, como los héroes romanos, las espardenyes típicas, els 'punyets', empuñó el 'porrot', el bastón de color verde que da nombre al baile, y se unió a su colla como prometió tras ganar las elecciones de 2015, para agradecer la confianza depositada en él.

Hoy por hoy ya se ha convertido en un ritual para el alcalde, y también lo es para los vecinos del municipio que visten a los más pequeños con esta indumentaria típica de la Dansa, que ha sobrevivido al paso de los siglos y representa una tradición muy arraigada, además de un atractivo turístico.

Ya en la plaza, todos al unísono representaron las figuras propias de los guerreros que se preparan para la batalla al ritmo de la música. Cuando se abre la formación a modo de corredor llega el momento de la lucha, primero los 'botadors' saltan a la cintura de su contrincante, luego sobre la espalda para acabar con un salto arriba.

Aunque antiguamente solo la podían bailar los hijos varones de los integrantes del grupo, en los años 50 ya se extendió entre las mujeres. Iluminada Soria, que se encontraba entre los espectadores, fue una de las primeras en bailar la danza. «En aquella época llevábamos medias y jersey de manga larga», apunta y recuerda como se manifestaron con escobas y mochos en la plaza «para que nos invitaran a paella».

Crear escuela

La bailarina más pequeña de este año es Iris, que tiene tan solo 9 años, y la tradición la lleva en la sangre. Su tía y su madre le inculcaron la afición y ayer se estrenó en su primera aparición pública, a pesar de estar «muy nerviosa» la niña sonreía satisfecha, «he disfrutado mucho», comentó.

Y es que Silla, además de mantener viva esta costumbre, cuenta con una escuela de Porrots que dirige Abelard Hernández, y que tras 35 años, se retomó el año pasado. En la actualidad está formada por cinco grupos, uno de ellos de niñas de entre 9 y 10 años.

Abelard es el que más sabe de este baile que ahora se «está documentado» para pedir la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). «Silla es el único municipio en el que se mantiene, probablemente porque se bailaba todo el día y el ayuntamiento pagaba dos jornales y medio a los bailarines y les daba de comer gratis, y en aquella época hacía falta». «Se conservó hasta los años 70, cuando empezó el declive, pero gracias a la gente del pueblo se recuperó», comenta.

Hoy es el día en el que los silleros se sienten más que orgullosos de esta danza que llevan por otros municipios de España y que representan, además, el 9 d'Octubre y el 20 de enero, en honor al patrón.