Picassent redescubre su historia subterránea

Una de las entradas al refugio a través de unas escaleras. / lp
Una de las entradas al refugio a través de unas escaleras. / lp

Un estudio arqueológico confirma la existencia de hasta tres galerías conectadas utilizadas como refugio

ADA DASÍPICASSENT.

Mientras Picassent trataba de renovar su presente, el pasado ha salido a la luz en forma de galerías subterráneas utilizadas como refugio durante la Guerra Civil. El subsuelo de la plaza de la Ermita y Ausiàs March escondía esta parte de la historia del municipio de la que no se tenía constancia escrita y muy pocos testimonios orales son capaces de constatar su existencia.

Las obras de reforma de la explanada venían con sorpresa incorporada aunque era previsible ya que se encuentra en una parte del casco antiguo del municipio. Lo que nadie podía adivinar es que aparecerían estas galerías del siglo pasado utilizadas por los vecinos para protegerse de las bombas y excavadas a una profundidad de entre cinco y nueve metros por debajo de lo que hasta ahora era una plaza.

Cinco meses después del hallazgo, la arqueóloga encargada de llevar a cabo las prospecciones, Tina Herreros, ha hecho entrega de toda la documentación relativa a la intervención al Ayuntamiento que constata que se trata de refugios de la Guerra Civil y propone su puesta en valor.

El objetivo de este estudio ha sido documentarlo y recopilar toda la información sobre ellos para protegerlos ya que forman parte del patrimonio municipal como Bien de Relevancia Local (BRL) de acuerdo con la ley 4/1998 del Patrimonio Cultural Valenciano, que pone de manifiesto el valor patrimonial de las construcciones civiles y militares de esta etapa histórica.

Ahora, con el informe arqueológico sobre la mesa, se está a la espera de que la dirección general de Patrimonio dé el visto bueno a la modificación del proyecto inicial de reforma de la Ermita. Una vez esté concedido este permiso, se podrán continuar los trabajos de la primera fase de remodelación de este entorno urbano que cuenta con un presupuesto de 1,3 millones de euros.

La alcaldesa, Conxa Garcia, ha querido dejar claro que la intención del Consistorio es poner en valor las galerías y en un futuro, que sean visitables. «La paralización de las obras se ha visto afectada por el hallazgo de estos refugios de la guerra civil que vienen a descubrir parte de nuestra historia y que queremos poner en valor y en conocimiento de toda la ciudadanía», explica. «Su singularidad, situación y buena conservación hacen de ellos unos elementos únicos convirtiéndose así en un recurso patrimonial para Picassent», añade.

El estudio de la arqueóloga recoge que hay varias entradas a los refugios que se encuentra tanto por la parte norte como la sur de la explanada. Para pasar a ellos hay diferentes intervalos de escaleras que dibujan un recorrido en forma de zig-zag y que llegan a una profundidad de nueve metros en el lado sur y a 5'50 en el lado norte. Una de las galerías atraviesa de parte a parte toda la explanada y conecta con las otras.

La altura media es de 1'70 metros pero, según se avanza hacia el interior se llega hasta los 1'95 metros con varios tramos con cambios de dirección. Durante el recorrido se puede observar que las paredes laterales no son totalmente rectas y uniformes y que presentan numerosas curvaturas.

El hallazgo se produjo en el mes de junio cuando la empresa constructora estaba haciendo los cimientos para la futura sala de exposiciones, se desplomó un trozo de tierra y apareció una cavidad. A partir de ahí, el Ayuntamiento lo puso en conocimiento de la Conselleria que envió a una arqueóloga para investigarlo y realizar el informe pertinente.

Las obras han seguido durante todo este tiempo en otros tramos sin que se viera afectado el descubrimiento de las galerías. El proyecto contempla mantener la cruz, la fuente y el quiosco, a pesar de que cambiará de ubicación. El objetivo final es el de reordenar el tránsito y ganar espacio peatonal, además de crear una sala de uso cultural de más de 400 metros cuadrados.