Paterna derribará otro edificio ocupado del barrio de Santa Rita tras tapiar la finca del miedo

Trabajos de tapiado y retirada de basura en la finca del miedo. / lp
Trabajos de tapiado y retirada de basura en la finca del miedo. / lp

La actuación, que costeará el Ayuntamiento con ayuda de fondos europeos, se incluye dentro del plan de regeneración del enclave urbano

MARINA COSTA PATERNA.

El Ayuntamiento de Paterna asumirá el derribo de un edificio de Santa Rita declarado en ruina económica. Esta actuación se suma a los trabajos que el Consistorio ya está ejecutando en la llamada finca del miedo, ubicada en el mismo barrio de Paterna, con el tapiado de más de veinte pisos y el cierre de garajes, para evitar nuevas ocupaciones ilegales en un inmueble que acumula décadas de degradación y conflictos vecinales.

Estas dos intervenciones forman parte de un amplio proyecto de regeneración, que se está llevando a cabo en el barrio, gracias a la adhesión al programa del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Fondos Feder) con el que se ha implementado esta Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (Edusi), a través del denominado Plan Actúa.

De hecho, esta actuación está subvencionada al 50% con dichos fondos y permitirá eliminar otro punto negro de degradación en el barrio, en concreto, en la calle Pizarro, donde su ubica este segundo inmueble a demoler. El coste de esta intervención superará los 25.000 euros.

«La adquisición y posterior derribo del edificio de Pizarro, junto con las actuaciones llevadas a cabo hasta la fecha en la finca amarilla, se enmarcan dentro del plan de regeneración que el equipo de gobierno tiene previsto acometer para el barrio de Santa Rita», destaca el concejal de Protección a las Personas, Julio Fernández.

Mejoras para los vecinos

Así, con esta actuación, «contribuimos a la mejora de los espacios de convivencia para los vecinos y vecinas del barrio y de su calidad de vida». Estas semanas, los trabajos de tapiado de 21 viviendas vacías en la finca del miedo acaban de concluir.

Operarios de la brigada municipal y agentes de la Policía Local han acometido y vigilado estas intervenciones para evitar el efecto llamada en un edificio en el que residían más okupas que vecinos.

Durante esta actuación municipal, los servicios de limpieza han retirado más de media tonelada de basura acumulada en el malogrado inmueble que será demolido.

Un plan de emergencia para el realojo, puesto en marcha por el Ayuntamiento, con ayudas para el alquiler, ha permitido a los últimos ocho propietarios marcharse a otros pisos. La última cuestión pendiente es desalojar a los okupas. Para ello, el Ayuntamiento ya ha pedido ayuda a la Conselleria. La situación de insalubridad y de enganches ilegales que se generaban en el edificio, así como el foco de conflictividad que generaba en el barrio, obligó al Consistorio a intervenir en este inmueble de propiedad privada.

Los vecinos de la zona ven con muy buenos ojos el esperado 'desmontaje' de la finca del miedo. «Era preciso que alguien hiciera algo porque esto se había convertido en un foco de problemas, de suciedad y de enganches ilegales. Por fin, dentro de poco ya podremos dormir tranquilos, después de muchas noches en vela», explica una residente.

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