Los municipios de l'Horta refuerzan la vigilancia en las zonas de baño peligrosas

El canal Júcar-Turia o la presa de Manises son algunos de los puntos en los que se producen accidentes, aunque han disminuido este año

ADA DASÍHORTA.

Cuando aprieta el calor, cualquier lugar con agua puede ser atractivo para refrescarse. Esto es lo que pasa con algunas zonas en las que, a pesar de que está prohibido bañarse, hay personas que no dudan en lanzarse para darse un buen chapuzón. La presa de Manises o el canal Júcar-Turia a su paso por Picassent y Torrent, en las urbanizaciones de los términos, son dos de los puntos conflictivos donde nadar implica jugarse la vida.

Las Policías Locales de estos municipios incrementan la vigilancia cuando llega el verano para evitar que se vuelvan a repetir casos en los que ha habido víctimas mortales por desafiar la fuerza de las aguas y un fondo que puede resultar una trampa para los osados bañistas. La competencia de estos cauces corresponde a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), aunque son los ayuntamientos los que deben vigilar que la gente no tome el baño en tramos peligrosos porque ahora los carteles han pasado de prohibir a advertir.

Rondas policiales

Los cuerpos locales hacen rondas por los lugares más frecuentados o donde tienen constancia de que se salta la norma pero lo máximo que pueden hacer es identificar a los bañistas y enviar una notificación a la CHJ, ya que no hay competencia sancionadora.

El año pasado la Policía Local de Torrent tuvo que intervenir en varias ocasiones para sacar a la gente del agua del canal Júcar-Turia y alertó en las redes sociales del peligro que implica nadar en esas aguas. Este año, según comenta la concejala de Seguridad Ciudadana, Inma Amat, el número «se ha reducido» porque, además, «contamos con la patrulla rural que hace rondas por el canal». Normalmente cuando se encuentra a alguien nadando en una de estas zonas «se hace una amonestación verbal, se le identifica y se le advierte del peligro. También se envían los datos a la CHJ por si hace falta iniciar el procedimiento correspondiente», explica Amat. «Con todo esto la gente no suele volver a hacerlo», añade.

Los puntos más frecuentados son en la zona de Montehermoso y el barrio de San Gregorio, donde hay rampas para el acceso de maquinaria. También hay bañistas que se atreven en el Pantano, y se lanza con cuerdas colgadas de un pequeño puente al agua.

Este canal, recorre también Picassent y a su paso por las urbanizaciones no es raro encontrar a varios grupos de jóvenes, especialmente durante los festejos taurinos del municipio, dándose un baño en sus aguas y sentarse en la orilla, o ciclistas de montaña que bajan hasta el cauce para refrescarse, en la zona del Realón, que también vigila la Policía. En Manises, fuentes municipales también comentan que este año ha disminuido el número de bañistas que se lanzan a las aguas de la presa, quizás por la presencia de una patrulla motorizada que recorre la zona, especialmente los fines de semana. De igual forma, explican que cuando se da uno de estos casos y los bañistas son pillados in fraganti, «se les identifica y se pasan los datos a la CHJ».

Y es que la presa de Manises está considerada como uno de los cincuenta puntos señalados por la Confederación Hidrográfica del Júcar como peligrosos para el baño. Este organismo autónomo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica lleva desde 2017 identificando aquellas zonas de riesgo donde se dan circunstancias que desaconsejan un chapuzón. En estos últimos años y a pesar de las recomendaciones se han producido varios sucesos que han acabado en tragedia con víctimas mortales.

En agosto de 2016, un hombre de 71 años falleció ahogado en una zona prohibida para el baño en la depuradora de la presa de Manises-Ribarroja en el Parque Natural del Turia. En este mismo lugar pereció un joven de 26 años, vecino de Xirivella y de origen africano, en 2010, arrastrado por la corriente.

En el año 2015, otro suceso en el Assut de la Sèquia de Mislata no llegó a acabar en tragedia porque un hombre de 52 años logró sacar del agua a un joven que se tiró para salvar a su perro.

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