Municipios de l'Horta buscan soluciones para controlar la proliferación de cotorras

Varias cotorras en un pino de Moncada. / damián torres
Varias cotorras en un pino de Moncada. / damián torres

Godella estudia cómo atajar la proliferación de estas ruidosas colonias por lo que contactará con Burjassot y Rocafort para buscar alguna actuación conjunta

MARINA COSTAVALENCIA.

La cotorra argentina y la de Kramer, aves exóticas traídas a España y al resto de Europa para su comercialización como mascotas, sobrevuelan cada vez más municipios de l'Horta.

Su rápida proliferación, a partir de escapes y sueltas de ejemplares de jaulas, ha multiplicado en los últimos años el número de individuos que residen ahora en pinadas, jardines y espacios verdes de Valencia y prácticamente toda el área metropolitana.

Este rápido aumento de colonias viene acompañado de un sonoro y casi constante parloteo que causa, en zonas verdes muy concretas y donde su concentración es más elevada, crecientes quejas vecinales.

En Godella el problema ya es una cuestión significativa y el Ayuntamiento ha decidido buscar una solución que permita controlar el número de colonias.

El Ayuntamiento ya abordó esta cuestión, en la pasada legislatura, con los Consistorios de las localidades vecinas de Burjassot y Rocafort, pero su objetivo es volver a valorar la posibilidad de poner en marcha algún tipo de iniciativa conjunta para que sea más efectiva.

«Estamos estudiando poner en marcha algún tipo de solución, pero el problema es que ninguna empresa especializada nos ha ofrecido, hasta el momento, una solución que económicamente podamos abordar a nivel municipal», destacan fuentes municipales consultadas.

Esta situación es «relativamente novedosa y las empresas de control de plagas todavía no tiene ningún protocolo que se ajuste a nuestras necesidades».

Precisamente, el Consistorio está elaborando un documento para remitirlo a la Conselleria en breve, con el objetivo de encontrar «una opción económicamente viable y respetuosa con las aves». Las zonas más afectadas por la presencia de cotorras son Vila Blanca, Ramón y Cajal y Santa Teresa, pero las colonias «continúan extendiéndose», resaltaron las mismas fuentes.

En otras poblaciones, como Burjassot o Moncada, la presencia de estos ejemplares ya es algo también muy habitual. «La mayoría de las colonias están ubicadas en la pinada trasera del ayuntamiento y en algunos otros puntos muy concretos, donde hay árboles de gran tamaño pero, por el momento, no hemos recibido ninguna queja por molestias provocadas por el ruido», destacaron ayer fuentes municipales consultadas. Otras poblaciones de la comarca como Rocafort, Moncada, Torrent o Paterna, especialmente en algunos puntos de La Canyada, concentran un elevado número de cotorras. En Moncada también han proliferado en los pinos que se encuentran junto al ayuntamiento pero, en este caso, tampoco se han producido quejas vecinales significativas, según han concretado desde la corporación.

Riesgo para cultivos

Los especialistas en el estudio de las especies exóticas invasoras ya han alertado del gran crecimiento que está experimentando la cotorra argentina y la de Kramer en numerosas ciudades de toda España y del riesgo que supone esta proliferación descontrolada para el equilibrio ecológico y algunos cultivos.

La cotorra argentina es la única especie de loro que construye su propio nido y lo adosa a otros ya existentes, formando colonias que superan la treintena de parejas.

Ciudades como Madrid, Sevilla o Málaga ya han puesto en marcha protocolos de control de las poblaciones de cotorras. El Ayuntamiento de Sevilla aprobará, precisamente este viernes, de forma inicial una nueva Ordenanza Municipal de Protección, Bienestar y Tenencia Responsable de Animales y comenzará en septiembre a ejecutar el control de cotorras y la potenciación de las aves autóctonas.