Un hombre atemoriza a toda su comunidad de vecinos de Torrent

La plaza San Jaime y el portal donde residen el acusado y los afectados. / lp
La plaza San Jaime y el portal donde residen el acusado y los afectados. / lp

El acusado será juzgado tras más de dos años de insultos, amenazas y agresiones, de las que ha salido indemne hasta ahora

REDACCIÓNTORRENT.

Los vecinos de la Plaza San Jaime número 13 de Torrent viven un auténtico calvario desde hace más de dos años. Uno de los inquilinos, un hombre de algo más de 50 años, les lleva haciendo la vida imposible durante todo este tiempo a base de insultos, amenazas de muerte e incluso agresiones físicas. Además, el citado inquilino ha destrozado en varias ocasiones tanto mobiliario de la comunidad como árboles y demás elementos decorativos del Ayuntamiento.

Fuentes conocedoras de la situación a las que tuvo acceso LAS PROVINCIAS afirmaron "tener miedo de compartir finca con este señor". Con la ayuda de la asociación de vecinos de la calle Toledo han recolectado más de 100 firmas para tratar de incapacitarlo.

Es habitual que este señor se ponga a dar voces en las horas centrales de la madrugada, orine en una botella para verterla por el balcón o lance platos y vasos por la ventana mientras los niños y niñas juegan en el parque. "Es un hombre normal hasta que se emborracha o se droga, ahí se vuelve impredecible", declararon fuentes cercanas al caso.

Hace ahora dos años, el acusado golpeó en la cabeza con una lata de cerveza a un convecino, originándole varios puntos de sutura, además de fracturarle un dedo del pie tras un fuerte pisotón, según el informe médico al que tuvo acceso este periódico. La motivación del hombre para efectuar este ataque fue que la víctima le preguntó: "¿Qué te hemos hecho para que nos trates así?". Al sujeto se le interpuso una orden de alejamiento sobre la mujer de la víctima que quebrantó en diversas ocasiones.

Más reciente es la última 'gran hazaña' de este individuo. A principios de julio persiguió a dos niños menores de 10 años por el vecindario, golpeó la puerta del ascensor hasta reventarla y durante la huida de los pequeños, uno de ellos estuvo apunto de ser atropellado. Por suerte no hubo que lamentar heridos. Este incidente llevó al matrimonio afectado a marcharse temporalmente de la finca por el miedo y la ansiedad que les generaba tener a este hombre cerca. La reacción de éste fue denunciar al matrimonio porque, según su testimonio, fue amenazado con un bate de baseball y un perro de presa, declaración desmentida por todas las fuentes consultadas.

El ayuntamiento de Torrent ha tratado de mantener informado al vecindario de todos los procesos y esperan la decisión de la justicia, que hasta ahora no ha dado respuestas. El próximo día 20 el acusado será juzgado por el latazo que propinó a su vecino.