La Generalitat extingue la superguardería que pedía Paterna tras tres años de gestiones

El exterior de los edificios de la superguardería, rodeado de matojos. / lp
El exterior de los edificios de la superguardería, rodeado de matojos. / lp

El Ayuntamiento abonará los 4,2 millones de la deuda, tras lograr una rebaja del 20%, para iniciar la mudanza de más de 300 trabajadores de Gespa y Policía Local

MARINA COSTA PATERNA.

La Generalitat ha dado luz verde a la extinción de la llamada superguardería de Paterna, con el cierre de su fundación por parte del Protectorado. Este era el último trámite que necesitaba Paterna para acondicionar los edificios y comenzar el traslado de los servicios municipales previstos, a finales de este año. El Ayuntamiento abonará en este mismo plazo los 4,2 millones de deuda que arrastraba la entidad, después de lograr rebajarla un 20% tras una larga negociación.

«Tras más de tres años de negociaciones, por fin podemos decir que hemos solucionado el fiasco de la superguardería del PP», destacó ayer el alcalde, Juan Antonio Sagredo.

Este «agujero millonario del PP lo hemos transformado en una quita importantísima de deuda y nos permite, además, aumentar el patrimonio de todos los paterneros. Ahora vamos a trabajar desde ya, para darle un uso eficiente a estos edificios y terrenos públicos».

Tras un proyecto de adecuación, arrancará el traslado de enseres y maquinaria al lugar

Así, «uno de los edificios será destinado a un retén de la Policía Local, que permitirá mejorar la regulación del tráfico en las entradas y salidas, y la seguridad en la zona».

El complejo también albergará todos los servicios de la empresa municipal Gespa, desde personal de oficinas hasta las brigadas de jardinería, mantenimiento, vía pública y todo el parque móvil de la entidad. En total, más de 300 personas, entre funcionarios, agentes y trabajadores se trasladarán a las nuevas y modernas instalaciones, lo que evitará además el gasto en diversos alquileres.

La centralización de todas las áreas de la empresa mejorará la organización y efectividad de la misma, al ahorrar tiempos en desplazamientos técnicos y humanos entre las distintas dependencias actuales. Así, para el traslado de la empresa se firmará un convenio y se elaborará un proyecto de adecuación. «La idea es empezar el traslado progresivo de todas estas dependencias en este año para que la actividad pueda estar en marcha a comienzos del que viene».

Este proceso cierra años de abandono, tras un proyecto fallido, que arrancó en noviembre de 2013, cuando la Fundación para la Innovación de la Infancia abrió las puertas de una guardería dotada con la tecnología más puntera. El centro experimental, que inauguró la propia infanta Elena, cerró sus puertas pocos meses después, tras un estrepitoso fracaso y dejando tras de sí una deuda millonaria.

El Ejecutivo de Juan Antonio Sagredo pensó en materializar una alternativa para aprovechar el complejo, instalado sobre suelo público, y adquirió vía cesión las instalaciones de la fundación. Entonces, la Corporación inició un proceso de negociación con las distintas entidades acreedoras para reducir la deuda acumulada de 6,8 millones. Se consiguió una rebaja de más del 20%.

Paterna esperaba la extinción de la fundación para asumir la titularidad del inmueble, proceso que ya se ha producido. Ahora, las instalaciones, de 3.700 metros cuadrados, «seguirán manteniendo la filosofía de edificios inteligentes y eficientes».

Los nuevos usos municipales servirán «para ahorrar dinero en alquileres, en lo que se refiere a la empresa pública, y para liberar espacio en el actual almacén municipal de Amutio, en referencia al Archivo Municipal».

 

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