Fomento iniciará las obras para evitar inundaciones en Silla por 4,1 millones de euros

Las obras del colector en la avenida de Alicante que ya se ha abierto al tráfico. /LP
Las obras del colector en la avenida de Alicante que ya se ha abierto al tráfico. / LP

En próximas semanas comenzará la actuación que llevará las aguas pluviales provenientes de Picassent y Alcàsser al barranco de Tafarra

ADA DASÍSILLA.

En las próximas semanas, el Ministerio de Fomento comenzará las obras de canalización de las aguas provenientes de Picassent y Alcàsser hasta el barranco de Tafarra para evitar inundaciones en la Pista de Silla. Esta actuación se ha proyectado en menos de un año por la vía de urgencia ante los hechos que ocurrieron el año pasado cuando las aguas inundaron la autovía que tuvo que cortarse al tráfico.

Con ello, se aumentará la capacidad de contención de estas aguas hasta los 20.000 metros cúbicos de los 13.000 actuales, con una canalización de ocho metros de ancho desde el punto donde se encuentran las compuertas que inundan la Pista de Silla hasta las láminas situadas en Tafarra.

A esta inversión que se va a realizar en el municipio, se suman los 6,2 millones de euros del proyecto de ampliación del colector de pluviales, modulación y entrega de caudales y recuperación medioambiental del sistema de drenaje de la Bega, que estará acabado en el mes de septiembre y que contribuirá a evitar la inundaciones en el casco urbano de Silla.

Las obras siguen avanzando a buen ritmo y esta semana, después de cerca de dos meses, la avenida de Alicante se ha abierto al tráfico. El vial ha estado parcialmente cortado al paso de vehículos, desde el mes de mayo, para acometer la ampliación del colector de pluviales. En los próximos días se llevarán a cabo los trabajos de limpieza, ajardinamiento y pintura vial de la avenida.

Este proyecto, subvencionado íntegramente por la Generalitat Valenciana, está previsto que concluya el mes que viene. El alcalde, Vicente Zaragozá, destaca esta actuación y que «lo importante es que ya se ha abierto el paso por la avenida y podemos volver a la normalidad», aunque la sobras seguirán en la otra parte.

El Consistorio tuvo que reordenar del tráfico de la Pista de Silla a su paso por la avenida, desviando el proveniente de Alicante, a la altura de la rotonda situada en San Roque, y concentrar la circulación de los dos sentidos en un único carril hasta la altura de la calle de la Torreta.

El objetivo del proyecto es transportar las corrientes generadas por las lluvias en el interior del núcleo urbano desde el perímetro exterior de la CN-332 hasta su entrega final en el marjal y la Albufera, a través de los actuales drenajes que ofrecen los colectores de San Roque y el azarbe de la Rambleta y dos nuevos a cielo abierto.

Esta red de drenaje y saneamiento se renovó en las dos fases anteriores del proyecto y, con esto se mejorará considerablemente el drenaje del agua y evitará que brote por el alcantarillado cuando llega a su máxima capacidad.

Ahora, se ha diseñado una red de salida de aguas pluviales compuesta por tres colectores, un azarbe final y una balsa de laminación vertedero que, en conjunto, manteniendo siempre la presencia de agua, actúa como elemento de decantación y sedimentación, con la doble función de laminación y reparto del caudal vertido. De esta forma se garantiza que el agua que vaya a parar al arrozal no esté contaminada.

Esta es la cuarta fase de un proyecto global que ha conseguido solucionar los problemas de inundaciones que sufría el casco urbano durante las lluvias de otoño, con la creación de un sistema unitario de pluviales sobre el antiguo alcantarillado. También se actuó en la plaza de España con la construcción de un sumidero capaz de absorber 4,5 metros cúbicos de agua por segundo.

«Todas estas actuaciones están dando muy buenos resultados», explica el alcalde, Vicente Zaragozá, quien además, advierte de que en la pasada legislatura y en esta se invertirán cerca de 14 millones de euros en infraestructuras hidráulicas para resolver la inundabilidad que tiene el municipio por su ubicación y relieve.

«En 2015 sufrimos la gota fría, al igual que en 2017, pero el año pasado ya comprobamos sus frutos puesto que se registraron 168 litros de agua por metro cúbico y los efectos que ocasionaron fueron mínimos», explica el primer edil.

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