Un experto ambiental alerta del vertido de aguas residuales a las acequias

La acequia de la pedanía Roca en el municipio de Meliana. / JEsús signes
La acequia de la pedanía Roca en el municipio de Meliana. / JEsús signes

El catedrático Enrique Cabrera solicita un incremento de las tasas de alcantarillado para mejorar la red de saneamiento

UISO CRESPOHORTA.

La alarma social que ha despertado el problema de los vertidos residuales a las acequias ha generado que algunos especialistas se pronuncien al respecto. Es el caso de Enrique Cabrera, catedrático de Mecánica de Fluidos. Según este experto medioambiental esta situación es muy preocupante.

«Muchos barrios en los que no había alcantarillado conectaban los desagües a las acequias de riego», destaca. «Es un problema de siempre porque en su momento la conexión no llegaba a algunas viviendas», aclara a LAS PROVINCIAS. Añade que todo ello provoca que los vertidos residuales vayan directamente a la acequia, incluso emplean el agua para regar la huerta.

«Es una situación que lleva muchos años presente y se da tanto en Valencia como en los municipios de l'Horta. Pero ninguno de los diferentes gobiernos municipales ha encontrado una solución factible para mejorar este problema», apunta. Tal y como publicó este periódico, el Ayuntamiento de Quart de Poblet reconoció que la falta de planos dificultaba las decisiones para poder corregir los vertidos fecales que terminan en la acequia de Mislata.

«En muchos barrios sin conducción conectaban los desagües a las acequias de riego», indica Cabrera

El Consistorio aclaró que las casas señaladas en dicho escrito tienen más de 50 años y no disponen de registros fiables para saber con exactitud qué viviendas siguen vertiendo sus aguas negras a las acequias para poder actuar en consecuencia. Según aseguraron, el alto grado de suciedad subterránea y los obstáculos existentes les impidieron conocerlo.

Falta de medios

En este sentido, para Cabrera la falta de recursos para mejorar la red de saneamiento es uno de los factores a tener en cuenta. Actualmente, «el dinero que se recauda para la limpieza no es suficiente, ni siquiera para sacar los planos», apunta. Por este motivo, insiste en que es importante que se incrementen las tasas de alcantarillado y así poder realizar unas reformas que España lleva necesitando desde hace años.

Esta preocupación saltó a mitad de junio pasado cuando se cerraron las playas de la Malvarrosa, el Cabanyal y la Patacona al detectarse vertidos fecales en ellas. Se unieron Port Saplaya Nord, la Devesa, Massamagrell, El Puig, la Pobla de Farnals y Alcossebre, entre los puntos costeros que tuvieron que ondear la bandera roja.

«La falta de inversión en drenaje y depuración es uno de los principales problemas de este país. Son inversiones que solo se echan de menos cuando aparece algún problema que está latente», testifica Cabrera a este periódico. El Ayuntamiento de Valencia se está planteando la subida de la tasa de alcantarillado que pagan sus vecinos debido a que, según asegura este catedrático, «estaba bajísima». Sin embargo, «el problema de fondo es que no hay dinero para una renovación y un control adecuado».

Faltan recursos humanos y técnicos, agrega. Algunos de los municipios de l'Horta, como por ejemplo Almàssera, advierten de que no disponen de «un plan de acción concreto de actuación contra los vertidos», si bien sí que dispone de una ordenanza en la que «está todo bien regulado y penado en caso de incumplimientos».

Otro problema es el cobro a todos los vecinos de las tasas de alcantarillado y saneamiento público, cuando no todas las viviendas están conectadas a la red de depuración. De esta manera, si no se lleva a cabo una revisión exhaustiva puede haber residentes que se planteen por qué les cobran por un servicio que no les llega.Ante el problema que se deriva del recibo del agua y de su posible subida, Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU), manifiesta que estas tasas se deben «exigir con afán de tratar esos vertidos, no únicamente de cobrar».

Por este motivo recalca que «no se puede cobrar si no hay servicio». Además, añade que «la solución no es para nada callarse, sino exigir lo que corresponde».