El Consell da luz verde a la reforma del barrio del Alter de Torrent con 750.000 euros

Calle Santa Lucía que, uno de los viales ubicados en el barrio del  Alter. / lp
Calle Santa Lucía que, uno de los viales ubicados en el barrio del Alter. / lp

Después de un año para adaptar el proyecto a los requisitos de Patrimonio, se iniciarán los trabajos para reurbanizar varias de sus calles

ADA DASÍTORRENT.

Después de casi un año de espera y modificaciones del proyecto de reforma del barrio del Alter, el Consell ha dado luz verde al inicio de las obras que se hará en breve. Al estar incluido en el casco antiguo, se necesitaba el visto bueno de la administración valenciana, lo que permitirá mejorar la imagen de esta barriada de Torrent que sus vecinos llevan años reivindicando. La inversión asciende a 750.000 euros y está cofinanciada con fondos europeos, dentro de la estrategia de desarrollo Urbanos Sostenible Integral (Edusi), y municipales. Las obras se realizarán en dos zonas, por una parte las calles Mare de Déu dels Desamparats, Santa Bárbara, Santíssima Trinitat, Abastidors, aviador Franco, Cantereries y Santa Cecilia, y otra que integra las vías de Virgen del Pilar, Alaquàs, Santa Lucía, San Isidro y Pizarro.

El proyecto contempla la reurbanización de estos viales con la instalación de colectores de saneamiento y pluviales, red de agua potable y alumbrado, mobiliario urbano y contenedores soterrados, completando así la regeneración iniciada ya en el barrio vecino del Xenillet, desarrollada a través del programa Urban que acabó en 2013. También se ha previsto remodelar las aceras para cumplir con la normativa actual, que pasarán a medir 1,20 metros de ancho y se dejarán tres metros para la circulación. Este es uno de los problemas de esta parte del casco antiguo, en el cual el espacio para los viandantes es estrecho y con dificultades para caminar.

No obstante, la ampliación de las aceras también supondrá agravar la falta de aparcamiento de la zona ya que no quedará espacio para dejar los coches, por lo que el Consistorio se está planteando solucionarlo con la adecuación de solares como parkings públicos.

Esta reordenación incluye mobiliario urbano, contenedores soterrados y nuevos colectores

Hace unos meses la Asociación de Vecinos de Ramón y Cajal sacaba a la luz los problemas con los que conviven a diario en esta parte de la ciudad, con calles con más de la mitad de viviendas cerradas, aceras estrechas y poco accesibles, socavones y el asfalto deteriorado, y remitieron sus demandas al Ayuntamiento solicitando un plan de rehabilitación para todo el barrio.

Más que en las cuestiones urbanísticas, los residentes hacen especial hincapié en el despoblamiento que sufre la barriada y llaman la atención en la necesidad de revitalizarla con medidas como la rehabilitación de casas y el fomento de un alquiler asequible para jóvenes. En esta zona, viven 2.262 personas y un tercio de las viviendas están desocupadas, como señalan desde la entidad vecinal, por ello, esperan que se estudie este plan integral tanto social, cultural, político como económico y que se impliquen toda la corporación con el fin de recuperar el barrio.

Centro histórico

Tal y como también ha ocurrido con este proyecto del barrio del Alter, las actuaciones previstas en otras calles del casco antiguo como son Sant Doménec, Massanassa y la plaza de Les Fonts, se han demorado en el tiempo en espera del permiso de la Conselleria de Patrimonio. Estas obras suponen una inversión de cerca de 300.000 euros para renovar los viales y mejorar la imagen del centro histórico.

Además, a través del Plan de Mejora de las Vías Públicas, que cuenta con una inversión de casi 700.000 euros, se renovaron una treintena de calles el año pasado, entre ellas Virgen del Olivar, y se han realizado mejoras de accesibilidad en el casco urbano.

El permiso del Consell es necesario para acometer estas obras en las calles ubicadas en el casco antiguo. De esta forma, se evitan problemas como ya ocurrió hace dos años en la reforma de varios viales, entre ellos la calle Santa Anna, que Cultura paralizó ante una denuncia de una asociación que pedía respetar el adoquinado histórico.

El Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) que debe regir en el casco antiguo y el catálogo de edificios también sigue paralizado desde hace cuatro años en la Conselleria. Esta situación obliga al Ayuntamiento de Torrent a tener que solicitar el permiso de la administración valenciana a la hora de actuar en este sector de la ciudad.

Esto también provoca un retraso en las licencias de obras o de reformas de viviendas particulares de la zona que deben contar con su visto bueno. Las modificaciones del plan incluye una imagen uniforme para todo el casco antiguo y la protección del empedrado de sus calles, entre otras cuestiones.