Catarroja rompe el silencio

Una persona observa las fotografías de la exposición. / lp
Una persona observa las fotografías de la exposición. / lp

Cinco personas se convierten en artistas para contar su experiencia a través de fotografías al resto de la sociedad

ADA DASÍ CATARROJA.

Sara, Luis, Gina, Jorge y Richard son personas que pueden pasar desapercibidas en la sociedad, e incluso pueden ser invisibles a sus ojos, pero que han conseguido darle la vuelta y convertirse por esta vez en protagonistas. Ellos han relatado como se sienten a través de la exposición fotográfica 'Trenquem el silenci' que es fruto del programa 'Pont', promovido la Concejalía de Bienestar Social de Catarroja y que cerrará sus puertas hoy en la sala del Palau de Vivanco.

La muestra ha plasmado los cinco temas universales; la pasión, la melancolía, la felicidad, la libertad y la integración, desde la visión de cada una de estas personas que no han tenido una vida fácil. Sus trabajos hablan de la necesidad de romper el silencio, dar luz y visibilizar la realidad de cada uno en el proceso de crecimiento e integración.

Gina, es inmigrante de Rumania, sola y con dos hijos, sus imágenes expresan la felicidad que siente cuando está con ellos. Dos de ellas están tratadas porque «a veces la felicidad la tienes que manipular», explica. Cuando le preguntas qué ha representado esta experiencia para ella, no tiene dudas, «me ha dado más confianza en mi misma. Te hace ver que las cosas se pueden conseguir con trabajo y esfuerzo».

Para Luis, que ronda los 60 años y es un parado de larga duración, este programa le ha ayudado a «tener más motivación». En sus imágenes se plasma la melancolía. «Soy músico y este tema enseguida me sugirió la canción de Bruno Lomas que lleva este título», explica. «Me hizo mucha ilusión que la gente viera mis fotografías», apunta y señala que «la experiencia ha sido positiva».

Para Jorge, la 'libertad', el lema de sus fotos, es indispensable. Está en régimen de tercer grado, por lo que duerme todas las noches en la cárcel. Nadie mejor que él para plasmar la realidad de esa palabra. «Ha sido un enriquecimiento personal», asegura, «una proyección de lo que hemos hecho para que otras personas puedan contemplarlo y me ha dado motivación y autoafirmación». Por ello, pide más acciones como esta «que puedan ayudar a otras personas» como él, «esto es diferente a cualquier curso de carretillero o aprender a hacer currículum».

En realidad, de eso se trata, como señala la coordinadora de este proyecto, Amparo Muñoz, «hemos normalizado y empoderado a personas que pertenecen a colectivos poco visibles. Ellos han sido los protagonistas de una obra de arte y así se han sentido por primera vez».

 

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