Una barraca de Museros en Hungría

El estudiante Vicente Chiralt durante el desarrollo del proyecto. / lp
El estudiante Vicente Chiralt durante el desarrollo del proyecto. / lp

El alumno forma parte de un equipo que trabaja en el desarrollo de una vivienda tradicional adaptada a los nuevos tiempo Un estudiante valenciano participa en un proyecto internacional

UISO CRESPOMUSEROS.

Las oportunidades no pueden dejarse escapar. Hay veces que los trenes solo pasan en una ocasión y hay que subirse a ellos para poder vivir nuevas aventuras como las que está experimentando Vicente Chiralt, estudiante de Arquitectura en la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) y vecino de Museros.

Sus estudios le han llevado a integrarse en el proyecto Azalea que trabaja con la finalidad de desarrollar la denominada barraca del siglo XXI. Se trata de una «vivienda sostenible que pretende integrarse en la huerta valenciana y recuperar el espíritu de estas viviendas tradicionales», según informa el Ayuntamiento de Museros.

En este proyecto no está solo, sino que son un total de 32 alumnos graduados y graduadas de la UPV que se encuentran dentro de una competición universitaria de carácter internacional denominada Solar Decathlon Europe 2019 que se realiza en Szentendre (Hungría).

«Se aprende mucho más con la práctica que con la teoría de las aulas», destaca Vicente Chiralt

Cuentan con el respaldo de más de 20 empresas e instituciones públicas. Además, la presencia de la barraca en Hungría trata de pretender el impulso y reconocer el desarrollo de viviendas eficientes y sostenibles.

Llevan trabajando en esta construcción desde el pasado día 23 de junio en el país de Europa Central. «Después vendrán 15 días de competición en los cuales tenemos que pasar varias pruebas, sobre las condiciones climáticas dentro de la vivienda y su diseño», explicó Chiralt. El alumno de Arquitectura, resalta una realidad bastante común entre los estudiantes y no es otra que gracias al impulso de este tipo de iniciativas «se aprende mucho más con la práctica, que con la teoría de las aulas».

Por ello, el proyecto le está ayudando, tanto a él como a sus compañeros a crecer y liderar esta apuesta por la recuperación de la barraca valenciana como una alternativa real de vivienda. Además, pretenden que sea respetuosa con la huerta. Sin embargo, según Chiralt, no hay que olvidar que de momento «es un prototipo de competición, si se quisiera adaptar para el uso cotidiano, habría que reducir muchos costes, tanto en material como en diseño». De todas maneras, hay una cosa que queda clara y es que la barraca del siglo XXI será la unión perfecta entre sostenibilidad, innovación y tradición.

Las oportunidades son únicas y por eso Vicente Chiralt no ha querido dejar escapar esta oportunidad.