Un astillero de Albal sufre un ataque vandálico

Las tres embarcaciones que han sufrido pintadas y numerosos golpes en los cascos hechos con un objeto punzante. / lp
Las tres embarcaciones que han sufrido pintadas y numerosos golpes en los cascos hechos con un objeto punzante. / lp

Los empresarios reclaman más vigilancia en este sector y la instalación de alumbrado público para evitar vandalismo y robos

A. DASÍALBAL.

El Astillero Valenciano Rhalson Marine, ubicado en el polígono industrial Vereda Norte de Albal, fue víctima de un ataque vandálico que ha producido daños por valor de cerca de 100.000 euros, que, además, «no cubre el seguro», como señalan sus gerentes, los hermanos José María y Miguel Calero.

Los hechos se produjeron en la madrugada del miércoles al jueves. Cuando llegaron al trabajo, vieron la cerradura forzada y pensaron que se trataba de un robo, pero una vez dentro, comprobaron que los ladrones «no se han llevado nada, solo dos chalecos que no tienen casi valor», comentan, y añaden que «solo han venido a hacer daño».

Tres embarcaciones en proceso de producción, una de ellas a punto para entregar, presentan numerosos golpes realizados con algún objeto punzante, además de pintadas con insultos.

Dos de los moldes que sirven para la fabricación de los modelos también han sufrido estos mismos ataques y sin ellos «no podemos fabricar. Tenemos que volver a hacerlos», señalan los gerentes.

Por ello, las sospechas de los hermanos se centran en la «competencia». «Creemos que la intención es parar nuestra producción porque las empresas extranjeras tiene copado este mercado», explican, y, al parecer, han cumplido el cometido ya que la mercantil ha tenido que echar atrás las entregas previstas para este mes. «No podemos arreglar los desperfectos. Estas tres embarcaciones se tienen que destruir porque tenemos una responsabilidad subsidiaria de 10 años», comentan.

La policía científica ha revisado el escenario, recogiendo huellas para la investigación del caso, y refrendan la idea de que el fin ha sido «parar la producción», por la magnitud del ensañamiento y porque uno de los barcos almacenados que no era de su fabricación no ha sido golpeado. Y es que el astillero tuvo una gran repercusión en Valencia Bot Shop del año pasado en la Marina y tiene clientes de todo el territorio nacional.

Los gerentes piden que «se incrementen las medidas de seguridad en los polígonos industriales, especialmente en este de Albal, que carece de iluminación. Hemos hablado con otros empresarios de esta zona y también han sufrido robos, sobre todo en verano», comentan.