Albal desatasca el proyecto urbanístico lindante con Catarroja tras cinco años paralizado

La zona en la que se va a intervenir. / lp
La zona en la que se va a intervenir. / lp

El desarrollo de 180.000 metros cuadrados contará con un parque de 26.000 que será el nuevo pulmón verde

ADA DASÍ VALENCIA.

Albal ha decidido echar abajo la valla que le separaba de Catarroja con la urbanización del sector urbanístico del instituto, tras cerca de cinco años paralizado por problemas económicos de los propietarios. El objetivo del Ayuntamiento es finalizar los trabajos de ajardinamiento y alumbrado en otoño y empezar a otorgar las licencias de construcción en estas mismas fechas. Según advierten fuentes municipales, ya hay propietarios interesados en edificar en esta zona residencial, donde hay parcelas para viviendas unifamiliares y fincas.

Esta unidad de ejecución cuenta con 180.000 metros cuadrados de extensión e incluye la construcción de un parque de 25.000 que estará adaptado a los nuevos tiempos y se convertirá en un nuevo pulmón verde para el municipio.

La urbanización de este sector que va desde la avenida Padre Carlos Ferris hasta la calle Molí Cremat, y donde está ubicado el instituto y la Escuela Infantil Ninos, pondrá fin a los problemas de acceso y comunicación entre Catarroja y Albal, separados durante años por una valla en el Camí de les Corregudes.

De hecho, ambos municipios diseñaron conjuntamente la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (Edusi) para mejorar zonas comunes como este vial.

Este PAI se paralizó ya hace cincos años porque la Agrupación de Interés Urbanístico, que conformaban los propietarios, no pudo asumir su coste, y se declaró en concurso de acreedores en el año 2014.

Mantenimiento

Ahora, con la intervención del administrador concursal, los trabajos se han retomado y el Ayuntamiento podrá recepcionarlo y encargarse del mantenimiento de las calles.

Durante todo este tiempo en el que ha estado parado, el Consistorio ha tratado de mediar para evitar los problemas que causaba esta zona cerrada, en la que los solares se llenaban de maleza. Además, en algunas ocasiones, sobre todo en verano, se habían producido varios incendios por la acumulación de hierba y residuos.

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