Un gran incendio en una empresa química siembra el caos en Paterna

Un gran incendio en una empresa química siembra el caos en Paterna

El fuego y el humo causaron tres heridos, confinaron a cientos de vecinos y obligaron a desalojar 150 empresas y una veintena de colegios

MARINA COSTAValencia

Un incendio industrial en Paterna sembró el caos ayer por la mañana. Unos 3.000 trabajadores desalojados de 150 empresas del polígono Fuente del Jarro, cerca de 11.000 escolares sin clase, cientos de vecinos confinados en sus casas, unos 80 bomberos afanados en la lucha contra el fuego, una treintena de policías locales y nacionales movilizados para auxiliar a las posibles víctimas, más de 400 llamadas al 112 relacionadas con la grave emergencia y sólo tres heridos leves fue el balance del espectacular siniestro.

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Los bomberos continúan este jueves trabajando en la extinción del incendio que se desató el miércoles en una en una nave de un polígono industrial de Paterna (Valencia), que está "perimetrado pero no controlado", según ha informado el 112 de la Comunidad Valenciana en su cuenta de Twitter.

Este jueves por la noche trabajaban en la zona 30 efectivos del Consorcio de Bomberos de Valencia y siete vehículos.

Los bomberos levantaron el miércoles por la tarde la recomendación de confinamiento de la población de los alrededores y este jueves se reanudarán las clases en los colegios.

El 112 ha recomendado a los vecinos aspirar los restos de hollín que hayan podido quedar en sus viviendas en lugar de barrerlos, o bien humedecer las zonas antes de barrer para no volver a provocar dispersión de hollín.

Así se inició el fuego

El fuego se inició minutos después de las nueve de la mañana en la empresa de productos químicos Indukern, que quedó destruida, y las llamas y el humo afectaron a otras seis naves industriales. Una acumulación de electricidad estática cuando un trabajador descargaba un camión cargado de acetona parece ser el origen de la primera llamarada, según las investigaciones de la Policía Nacional y de los técnicos de la Generalitat. Este empleado de la empresa química, un joven de 27 años, sufrió quemaduras de segundo grado en el 6% de su cuerpo. La víctima fue trasladada a La Fe, aunque recibió el alta poco después tras recibir atención médica.

Los bomberos activaron de inmediato el plan de emergencias para este tipo de incendios industriales y aconsejaron el confinamiento en sus casas de los vecinos que residen cerca del polígono. El incendio obligó a desalojar unas 150 de las cerca de 500 empresas del polígono -todas las naves de la segunda fase-, y causó una gran columna de humo visible desde poblaciones muy alejadas de Paterna, aunque no superó los índices de toxicidad. Una veintena de colegios y guarderías suspendieron las clases, una medida preventiva que afectó a cerca de 11.000 escolares, la mayoría de ellos recogidos por sus padres. Metrovalencia informó también a esa hora de que los trenes no paraban en la estación de Fuente del Jarro. El caos generalizado no pudo ser contenido por los primeros policías que llegaron a las calles Ciudad de Barcelona y Ciudad de Eibar, donde se congregaron las primeros personas desalojadas.

Llamas de unos 50 metros de altura, una gigantesca humareda, trabajadores llorando o corriendo, explosiones, gritos... Hasta varios depósitos de productos químicos saltaron por los aires. Fueron los momentos de mayor peligro y se rozó la tragedia. Uno de estos recipientes gigantes cayó sobre la calle Ciudad de Barcelona junto a una quincena de policías y bomberos que acordonaban la zona. El depósito rebotó en el asfalto e impactó contra un camión de bomberos.

El polígono ya se había llenado de vehículos de los servicios de emergencias, así como de coches patrulla de la Policía Local y Policía Nacional de Paterna. Los agentes cortaron varios accesos al polígono para facilitar la rápida circulación de los camiones de los bomberos. «Es el tercer incendio que veo en el polígono y nunca había visto nada igual. Parecía un volcán», afirmó Noelia Garrigues, administrativa de Canal 7 Televalencia.

«Me ha dado mucha pena una trabajadora de Gourmet. Estaba llorando en la calle y me he acercado por si necesitaba ayuda. Estaba bien pero lloraba de pena», añadió Garrigues. Los trabajadores escucharon entre seis o siete explosiones seguidas de grandes llamaradas. Algunos de ellos grabaron con sus teléfonos móviles cómo volaba el depósito que cayó cerca de varios policías y bomberos.

La mayoría de los 3.000 afectados dejaron sus puestos de trabajo con preocupación. Otros de los desalojados vivieron momentos de nerviosismo. «El vigilante del polígono ha entrado y nos ha gritado que teníamos que desalojar rápido, sin coger nada, y hemos salido todos corriendo», afirma una empleada de la empresa de golosinas Trolli Ibérica, que se encuentra muy cerca de la industria destruida por el fuego.

Sobre las diez y media de la mañana, el Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) movilizó a dos ambulancias para asistir a sendas jóvenes que habían inhalado humo durante el desalojo del polígono. Una de ellas llamó al 112 desde un vehículo estacionado frente a la piscina municipal de Burjassot, donde esperaron la llegada del SAMU. Tras ser asistidas por los sanitarios, una ambulancia trasladó a las dos mujeres al Hospital La Fe, donde fueron atendidas en el servicio de urgencias por una leve intoxicación de humo. La empresa siniestrada, que pertenece a una multinacional con sede en Barcelona, almacenaba productos químicos líquidos como hidrocarburos y alcoholes en grandes depósitos que saltaron por los aires. Los trabajadores, policías y bomberos también vieron caer pequeñas piedras oscuras tras las explosiones.

El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, se trasladó de inmediato a la zona para interesarse por las labores de extinción. Unos 80 bomberos, algunos de ellos voluntarios, se movilizaron desde los parques de Paterna, Burjassot, Torrent, Catarroja y Valencia, así como dos ambulancias de la Conselleria de Sanidad, para luchar contra las llamas y asistir a las posibles víctimas, respectivamente.

Los trabajos de extinción continuaron durante la noche, aunque el polígono comenzó a recobrar la normalidad sobre las 18.30 horas, cuando se permitió el acceso a la segunda fase para que algunos trabajadores pudieran recoger sus coches y objetos personales como llaves o móviles. Media hora antes, el Ayuntamiento de Paterna informaba a través de un bando del fin del confinamiento, y la asociación de empresas del polígono Asivalco reforzaba la seguridad con más vigilantes para evitar robos en las naves desalojadas. También se aumentó la presencia policial.