La trastienda de la Cordà

Ximo trabaja en uno de sus trajes hechos a medida. :: jesús signes/
Ximo trabaja en uno de sus trajes hechos a medida. :: jesús signes

Confecciones de cuero y acero convertidas en una segunda piel transforman la batalla de la pólvora en un desfile de sombras con mucha destreza

MARINA COSTA

Ni Peter Pan podría llegar a perder una sombra igual. La confección de los trajes de cuero y cascos de protección que desfilarán en la Cordà están hechos con el primor y la devoción de quienes aman la noche más especial de Paterna. Un año más, la gran cita con la pólvora obligará a 345 tiradores y tiradoras a envolverse en pieles y acero para disfrutar de una batalla campal que ha crecido, sobre todo, en seguridad.

La Cordà está llena de cifras. 70.000 cohetes. Veinte minutos. 345 adictos al fuego. Vestirse con el 'traje de luces' paternero puede llevar unos quince minutos. Mono o dos piezas de pantalón y chaqueta. Guantes, polainas, botas y casco. Hace cien años los tiradores acudían a su cita con el fuego ataviados con lo que tenían por casa. Pero la fiesta ha ido evolucionando y hoy la seguridad es la invitada vip de cada edición. «El dato más importante para mí es el bajísimo número de heridos que se producen en una Cordà a día de hoy. Hace veinte años los paterneros nos despertábamos al día siguiente con las peores cifras. Cincuenta heridos. Sesenta. Era una barbaridad», cuenta Ximo, fabricante especializado en indumentaria de piel protectora para espectáculos pirotécnicos.

«El traje es pura evolución. Se fabrican con cuero vacuno cien por cien y se realizan totalmente a medida. Pueden llevar unas doce horas de trabajo porque deben convertirse en la sombra del tirador». El precio de un traje para la Cordà puede costar en torno a doscientos euros pero el modelo, el tipo de piel, las piezas a ensamblar o los motivos que, cada vez más, se piden para personalizar el atuendo, pueden multiplicar la cifra por dos o tres. «Piden nombres, también hemos hecho algunos con motivos como llamas y hasta uno en cuero blanco para que queden registradas las 'marcas' de los cohetes». También existe la posibilidad de alquilar un traje porque resulta bastante más económico. «Para la gente que empieza es una buena opción».

Otro elemento indispensable del tirador es el casco. Melero los confecciona desde hace unos 16 años y también se hacen a medida. Normalmente tarda unos dos días en fabricarlo con acero galvanizado. «Me han pedido hasta un ventilador dentro, luces, una cámara... de todo», explica el artesano. Un tirador puede gastarse unos 180 euros de media pero las confecciones más sofisticadas pueden superar los 600 euros. «Los cascos elaborados con acero inoxidable, soldados íntegramente y pulidos a espejo son los más caros».

La Cordà ofrece en la actualidad un amplio catálogo de posibilidades en protección. «Cada año vamos probando cosas nuevas, porque somos tiradores. Actualmente un casco pesa unos 700 gramos y vamos equilibrando los modelos. La faena aquí nunca se termina».

Estos elementos de protección han traspasado ampliamente las fronteras de Paterna para 'colarse' en multitud de actos pirotécnicos. «Elaboramos productos para otras muchas poblaciones como Alaquàs, l'Eliana o Xeraco pero también trabajamos para Guadalajara o Mondéjar», cuenta Ximo.

Paterna y sus paterneros ultiman los preparativos para la Cordà 2016. Este año sus devotos llevarán hasta brazaletes luminosos identificativos para ampliar la seguridad en la calle Mayor y hasta se probarán señales con luz azul para detener el espectáculo en caso de emergencia. Hace más de un siglo que ya se disparaban cohetes atados a una larga cuerda. Pero el espectáculo que cobrará vida el próximo domingo será, una vez más, único en su especie.

 

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