Torrent sobrevuela su histórica torre

Vista aérea del dron que ha sobrevolado la Torre de Torrent. :: LP/
Vista aérea del dron que ha sobrevolado la Torre de Torrent. :: LP

Una grabación a treinta metros de altura inspecciona el monumento en busca de anomalías

MARINA COSTA/ADA DASÍ

Sobrevolar la Torre de Torrent, a treinta metros de altura, ya es posible gracias a la alta tecnología. El vuelo de un dron permitió ayer otear el monumento, desde un punto de vista nunca registrado hasta la fecha. Las imágenes de alta definición, grabadas desde el cielo, serán una información muy valiosa para los expertos, al poder revisar detalles constructivos de la fortificación y analizar, casi al milímetro, su actual estado.

Esta inspección, realizada por una empresa especializada en el uso de drones, es otro de los nuevos usos de estos artilugios voladores por control remoto y cámara integrada, que permiten «detectar a tiempo grietas, desconchones, defectos por filtraciones o cualquier otra anomalía que sería imposible de localizar, a menos que se acceda hasta el lugar mediante un andamio o una máquina elevadora», explica Juan Manuel Castelló, de Artes Rehabilitaciones Torrent.

La grabación de vídeos e imágenes, material que luego se revertirá al Ayuntamiento de Torrent para su posterior estudio y catalogación, obligó a primera hora de ayer a establecer un perímetro de seguridad vallado, en torno a la Torre, para que el dron y su piloto pudieran hacer su trabajo sin complicaciones. «Este tipo de vuelos para conocer el estado de monumentos o amplias áreas arqueológicas resultan menos costosos, evitan riesgos innecesarios al no tener que elevar a personal a determinada altura y, además, son más rápidos a la hora de disponer de toda la información necesaria y precisa para plantear una posterior reparación o rehabilitación», destaca el piloto.

Estos estudios de altura se están realizando ya en otras fortificaciones y conjuntos monumentales como castillos, iglesias o murallas. Incluso, «se están usando en polígonos industriales de la zona para detectar problemas en los tejados de naves, pero también en fachadas de edificios o en puntos de difícil acceso».

El buen tiempo permitió ayer que el dron pudiera sobrevolar sin problemas esta emblemática fortificación y, tras una primera inspección, detectara una grieta en una de sus paredes, en la parte más alta, que después será estudiada por los expertos para tratar de darle una posible solución.

Desde el consistorio, el concejal, Andrés Campos, advierte que esta iniciativa «es muy interesante porque nos permite utilizar las nuevas tecnologías para preservar nuestro patrimonio».

La última rehabilitación de la Torre fue en 2008 y fruto de ello, dos años después, las pruebas del Carbono 14 concluyeron que la edificación militar data del 1070 d.c., con un margen de 35 años, asegurando su pasado musulmán y terminando con el debate que situaban su construcción en época cristiana pero con técnicas moriscas.

La Torre, que es lo último que queda del antiguo castillo, al igual que el foso que la rodea que se estudió en 2005 y se volvió a cubrir. Ahora solo queda una parte de él al descubierto en el aparcamiento del Antic Mercat.

La fortificación está declarada como Bien de Interés Cultural y es propiedad municipal desde 1847, cuando se transformó en cárcel del partido judicial. En 1973 se realizó una restauración que contempló la eliminación de la porchada que servía para el mercado municipal.