Expertos detectan un aumento de los niveles de nitrógeno en las aguas residuales de Paterna

Un técnico realiza mediciones en la estación depuradora de Paterna. :: lp/
Un técnico realiza mediciones en la estación depuradora de Paterna. :: lp

Los productos de limpieza que llegan a la red de saneamiento, el consumo de proteínas y el uso de fertilizantes obligan a depurar más carga contaminante

MARINA COSTA

Los cambios que ha experimentado la alimentación en los últimos tiempos ha modificado los niveles de nitrógeno en la red de aguas residuales de poblaciones como Paterna. La abundancia de compuestos nitrogenados en productos de limpieza, la composición de los fertilizantes que llevan frutas y verduras y el aumento del consumo de proteínas ha provocado este incremento que técnicos de la empresa Hidraqua han detectado al radiografiar las aguas residuales que llegan a la estación depuradora de Paterna.

Después de analizar cientos de muestras, el equipo coordinado por Vicente Monteagudo ha concluido que existen mayores niveles de nitrógeno, en concreto, un 20% y que lo más curioso es que no proceden de la actividad industrial, sino de la doméstica.

Los desagües de las casas acaban siendo un enorme basurero al que llegan productos que sería impensable encontrar hace tan sólo dos décadas. Un factor importante es que el consumo medio de agua «por habitante y día se ha visto sensiblemente reducido en los últimos años, lo que contribuye a aumentar la concentración de nitrógeno en los vertidos», según explican desde Hidraqua. Esta mayor presencia de nitrógeno en las aguas residuales determinará «futuros cambios en la normativa sobre residuos y en el diseño de estaciones depuradoras para evitar que suban los niveles de contaminación en los ríos y las zonas húmedas».

El fósforo y el nitrógeno que se vierten a los ríos son los principales responsables del proceso conocido como eutrofización, que afecta a espacios naturales de gran valor como la Albufera. Ambos elementos, en grandes cantidades, alimentan las microalgas que consumen el oxígeno y hacen que el agua pierda la transparencia. Ello conduce «a la reducción de las especies y al deterioro de los ecosistemas».

El estudio desarrollado en Paterna se ha ampliado después a las depuradoras de Silla, Riola y Cullera, con idénticos resultados. Las conclusiones determinan que los cambios experimentados en los hábitos alimenticios de los valencianos, especialmente por el aumento del consumo de proteínas y el uso de determinados productos de limpieza, han originado «un incremento desmesurado del porcentaje de nitrógeno en las aguas residuales».

Cien miligramos

Si hace una década «los niveles máximos eran de 80 miligramos por litro, en la actualidad se están realizando mediciones de hasta 100 miligramos por litro», explica Monteagudo. Este aumento ha sido tan «acusado» que durante un tiempo la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Entidad Metropolitana de Saneamiento «lo atribuyeron a vertidos industriales en el alcantarillado urbano de Paterna».

Sin embargo, este estudio ha podido demostrar que no era así, «gracias a la existencia de colectores diferenciados para unos y otros vertidos». El análisis de residuales en otras poblaciones también evidencia que es el consumo doméstico el que está cambiando la composición del agua por el uso generalizado de fertilizantes en el cultivo de frutas y verduras y el mayor consumo de proteínas. Estos registros «obligan a redimensionar las depuradoras para que puedan asumir una carga de nitrato mayor de la prevista, lo que encarece todos los procesos. Técnicamente no hay problema en desnitrificar el vertido pero sí resulta mucho más costoso».