La mujer que se acostó con 32 años y se despertó con 16

Aspecto actual de Naomi Jacobs a sus 32 años. / r. c.
Aspecto actual de Naomi Jacobs a sus 32 años. / r. c.

Naomi Jacobs ha olvidado media vida de la noche a la mañana. Se acostó con 32 años y despertó en la mente de una adolescente. Pensaba que estaba en 1992

SUSANA ZAMORA

Aquella mañana amaneció contrariada. Pensó que despertaba de un mal sueño. No reconocía nada de la habitación en la que había dormido, ni el pijama que llevaba puesto, ni siquiera a ella misma cuando al mirarse al espejo vio a un mujer pálida y envejecida, cuya voz era la de una señora adulta. Se concedió unos minutos para espabilar y huir de aquel episodio kafkiano, pero todo seguía igual. Todo le era ajeno. No recordaba nada de la vida que tenía cuando se acostó la noche anterior en su pequeña casa de ladrillos marrones, en la ciudad inglesa de Mánchester. Empezó a sentirse como cuando era adolescente y, efectivamente, así era. Su mente le jugó una mala pasada, porque Naomi Jacobs, que se acostó un día del mes de abril de 2008 teniendo 32 años, despertó creyendo que tenía 16 años y vivía en 1992.

De la noche a la mañana, había olvidado media vida. De un plumazo, todos los recuerdos de la última década se habían esfumado. No sabía lo que era Internet y mucho menos chatear o subir una foto a Instagram. En su imaginario, Nelson Mandela seguía combatiendo el apartheid; Sadam Hussein se sobreponía a la 'Madre de todas las batallas', que lo había enfrentado un año antes a una coalición internacional liderada por EE UU como consecuencia de la invasión y adhesión que hizo de su país vecino Kuwait, y en América era impensable que un político negro pudiera llegar a la Casa Blanca. «Eso es increíble. Nunca pensé que vería algo así. ¿De verdad, EE UU tiene un presidente negro? ¿Quién es ese Obama?», preguntó incrédula Jacobs.

Era como mirar por un agujerito, ver el futuro y vivirlo con 16 años menos. Menuda papeleta tenía por delante, sobre todo, cuando descubrió que en el cuarto de al lado había un pequeño de 10 años que era su hijo. Nunca le contó que su madre de 32 años vivía en la mente de una adolescente y que desconocía lo más básico de la relación entre ambos. «Una noche le pregunté que a qué hora se iba a dormir y me miró extrañado. Tuve que decirle que estaba bromeando», recuerda Jacobs.

Se trata de un trastorno poco frecuente, que suele superarse en días

Pero, ¿qué había pasado en la mente de Naomi para estar viviendo su particular versión de 'Regreso al futuro'? Transcurrieron tres meses hasta que, de la misma forma repentina y brusca en que perdió la memoria, pudo recuperarla. Tardó tres años hasta que los médicos pusieron nombre y apellidos a su trastorno, conocido como amnesia disociativa. «Son estados en los que el paciente olvida una parte de su vida o periodos recientes, cuyas causas, descartando las de origen orgánico (un tumor, por ejemplo), están relacionadas con la exposición a tóxicos; el estrés agudo o acontecimientos emocionalmente traumáticos, y el trastorno de la personalidad», explica Fermín Mayoral, psiquiatra clínico. Para este investigador en el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga se trata de un trastorno poco frecuente y que se prolonga apenas unos días o semanas.

Precisamente, el periodo entre 1992 y 2008 que Jacobs borra de su mente coincide con la peor etapa de su vida cuando su padre se marcha de casa y las peleas con su madre alcohólica se suceden a diario.

Durante los tres meses que duró aquella «pesadilla», Jacobs fue averiguando con la ayuda de su hermana Simone, su mejor amiga Katie y de un diario que guardaba bajo su cama en quién se había convertido. Ni rastro de aquella periodista que quería ser de joven y que soñaba con viajar por todo el mundo y vivir en una gran casa. La dura realidad era otra. Descubrió que tenía un trastorno bipolar, que habían abusado de ella cuando era una niña y que como consecuencia de su adicción a la cocaína tuvo que cerrar el negocio y perdió su casa. Ahora era madre soltera, en paro y dependía del Estado para salir adelante y continuar estudiando Psicología, pese a que en su juventud nunca le había interesado. «No entiendo cómo he acabado así», lamentaba.

Tras despertar nuevamente en 2008, con la perspectiva de haber descubierto con 16 años cómo sería su vida futura, todo cambió. Lo primero fue reconciliarse con su madre, que ahora es «una de mis mejores amigas», ha confesado.

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