«Aún queda espacio para viajar a la antigua»

La casa de los aventureros. Lola Escudero, en una de las dependencias de la Sociedad Geográfica  Española. / virginia carrasco
La casa de los aventureros. Lola Escudero, en una de las dependencias de la Sociedad Geográfica Española. / virginia carrasco

Lola Escudero es fundadora y secretaria general de la Sociedad Geográfica Española, la 'RAE' de los exploradores. «Salir es una escuela de vida tan grande que debería ser obligatorio»

ANTONIO CORBILLÓN

España fue pionera en la exploración moderna del globo terráqueo. Pero, más allá de Colón o Elcano, mucha gente no sabría dar más nombres de insignes aventureros. La Sociedad Geográfica Española (SGE), de la que Lola Escudero es socia fundadora, lucha contra este vacío, además de promover y difundir la moderna exploración. Porque, aunque no lo parezca, aún queda mucho mundo, de hoy y de siempre, por desvelar.

- ¿Viajar enredados en las redes es menos viaje que antes, cuando se hacía con mapas y poco más?

- Todavía hay gente que viaja a la antigua, sin saber todo lo que va a encontrar. La diferencia está en que los grandes exploradores no sabían a dónde iban o, por lo menos, qué había después del primer paso. Ni cómo podrían volver. Hoy viajamos a todas partes y hay quizás excesiva información. Pero sigue habiendo espacio para el que quiere hacerlo pausadamente.

- ¿La mayor revolución hoy es perderse o eso es casi imposible?

- Es casi imposible..., pero es posible. Solo hay que dejar el móvil en algún sitio y seremos como esos viajeros de los que hablaba antes. Sin ir muy lejos, somos de una generación no tan lejana que viajaba sin tarjeta de crédito, móvil o conexión permanente. Cortábamos el cordón umbilical y ¡no pasaba nada! Volver a hacerlo es posible. Volver a la aventura de no llevar todo previsto puede ser el camino para recuperar ese viaje.

- Profesional de los medios y de editoriales de libros de viajes, secretaria de la SGE... Usted tendrá más claro que nadie la diferencia entre el turista y el viajero.

- Esa frontera se ha roto. Somos todos turistas. Ya no quedan viajeros estrictos. Pero ser turista no es nada despectivo. En un lugar como la SGE sabemos que cada cual sale con un motivo. La clave es hacer el viaje a tu medida y encontrar incentivos. Y tengo claro que, fuera de las rutas más trilladas, el mundo está todavía por descubrir. En cuanto sales de las guías, las revistas o los periódicos encuentras cosas maravillosas. Todo el mundo va al Everest, pero hay muchos sietemiles y seismiles vacíos.

- ¿Ser periodista de viajes es un chollo más o menos como ser probador de la Guía Michelin?

- Es un chollo porque me dio la oportunidad de ir a sitios que no me podría permitir. Pero desgasta si lo haces con dedicación. A menudo trasnochas y madrugas mucho para llegar a lugares..., aunque ¡bendito trabajo agotador! Claro, también es para un tiempo de tu vida. No para siempre.

-Alguna vez ha dicho que «los grandes viajeros debían ser bastante insufribles». ¿El viaje es el mejor escenario para conocer a quién llevas al lado?

- Eso nos ha pasado a todos. Los viajes ponen a la gente al límite del cansancio o fuera de su entorno. A veces hay que tomar unas vacaciones de las de no hacer nada tras el regreso. Cuando lees las biografías de los exploradores te das cuenta de que eran gente muy particular. Gente especial y tenaz. Con mucho ego. O tenían fama o la buscaban...

- ...Y para eso había que poner su vida y la de otros en riesgo.

- Y había que liderar, y para eso hay que tener un talante especial. La exploración está llena de fracasos por falta de liderazgo. Se enfrentaban a la adversidad con muy pocos medios. Y ahí, en la supervivencia, surge lo peor y lo mejor.

Turismo virtual

- ¿Ratifica que el ombliguismo se cura viajando?

- Sí se cura. O al menos te da la visión de que el mundo es muy diverso. A mí me ayuda a relativizar las cosas, a no darles tanta importancia. Para la gente empecinada en sus ideas no hay viaje que valga, solo le sirve para que lo suyo sea siempre lo mejor. Pero salir es una escuela de vida tan grande que debería ser obligatorio.

- Coordinó el 'Gran Atlas de los Exploradores españoles' de la SGE. ¿Somos conscientes en España de la cantera de aventureros que hemos tenido? ¿Los anglosajones siempre se venden mejor?

- Nos hemos vendido muy mal por un factor histórico. En nuestra época gloriosa no había prensa. Los ingleses llegaron en el siglo XIX, cuando ya había eclosionado y les hacía una enorme propaganda. De los nuestros se conoce solo a los grandes. Y nada a la gente de segundo nivel, cuando hay historias y expediciones fabulosas. Gente que abrió camino y luego llegaron holandeses o ingleses y se aprovecharon. Y no ha habido mucho interés por recuperar sus figuras ni sus logros. Solo ahora se sabe algo de Cabeza de Vaca, Orellana...

- ¿El mejor viaje es hacia dentro de uno mismo y nunca se acaba?

- Eso es un viaje, sí, pero se enriquece mucho viajando al exterior. Tampoco hay que mitificar los viajes. Estoy en contra de ese mantra de que hay que viajar de forma compulsiva. Hay gente que es mejor que se quedara en casa. ¿Para qué viajan? ¿Para coleccionar destinos o fotos en Instagram? Es muy legítimo, pero, ante la saturación en bastantes destinos, quizás el turismo virtual podría ser una respuesta para muchos.