Imanol Arias: «No quiero dejar una deuda a mis hijos»

«El banquillo no me quita el sueño», asegura el actor al aproximarse el juicio por el caso Nummaria . / efe
«El banquillo no me quita el sueño», asegura el actor al aproximarse el juicio por el caso Nummaria . / efe

El actor se relaja en Mallorca, donde le han nombrado 'Vendimiador de Honor'. «De jovencito hice una vendimia y quedé deslomado»

ARANTZA FURUNDARENA

Imanol Arias no leerá esta crónica. «No me leo a mí mismo para no aprender a manejar el toro como los malos toreros», aclara. Así que, sin importarle lo que diga el titular, el actor (Tauro de nacimiento y más toro que torero) entra al trapo con nobleza, sin taparse ni aconcharse ni lanzar más derrotes de los necesarios. Estos días está en Mallorca. Ha viajado a la isla junto a su mujer, la fotógrafa Irene Meritxell, invitado por el relaciones públicas Tommy Ferragut, para ejercer como 'Vendimiador de Honor' de los vinos Pla i Llevant.

Volver a Palma ha sido para Imanol como hacer un viaje en el tiempo. «Me siento en casa», asegura. De hecho, se aloja en el Valparaíso, el hotel donde residió en 1983 durante los tres meses que duró el rodaje de 'Bearn', la película de Jaime Chávarri. Entusiasta y locuaz, Arias se pone a contar anécdotas y no acaba... «Todavía recuerdo el vestido blanco de gasa que le hizo Yvonne Blake a Ángela Mólina... ¡Costaba un millón de pesetas! Y solo para que bajara por una escalinata de piedra».

La costa mallorquina de Pollença también fue su lugar de veraneo «cuando mis hijos eran pequeños y había un sentido de la intimidad que ya hemos perdido. Pero ahora no puedo proteger a mi hijo -lamenta- porque desde los 16 años él se exhibe». Ese hijo, el menor, está a punto de cumplir los 18 y, como dice su padre, «quedará despixelado». Imanol, a sus 63 años, no desea más descendencia. «No quiero que crezcan diciendo que conocieron muy poco a su padre».

«No voy a poder jubilarme, pero eso ya estaba previsto»

El actor cortará mañana racimos para la bodega Pla i Llevant de Manacor, tierra de excelentes vinos y de sobresalientes tenistas... Pero no será su primera vendimia. Tendría 17 años cuando para ganarse «unas pelas» se fue con su primo de Tomelloso a recoger uvas a Miguel Esteban, pueblo toledano que fue testigo de cómo aquellos dos primos acabaron «deslomados».

Arias no se considera un gran catador pero domina el mundo del vino. Tuvo negocios en Ribera del Duero y actualmente participa en el 'coupage' de una bodega de Jumilla. «Este año la mezcla la ha decidido mi mujer y le ha salido muy elegante», comenta orgulloso. Al actor le encanta el rosado y solo bebe vino. «Nada de gintonics ni otros alcoholes -recalca-. Bueno, muy de vez en cuando, un wisky de malta con hielo picado... Pero solo un dedito». Todavía recuerda cuando su 'aita' le enviaba a la bodega con una botella para rellenarla de vino de Ollauri. «Solo le gustaba ese. En Ermua somos de morro muy fino», presume. Y dice que la bebida nunca le ha llevado a hacer tonterías . «Yo debo de ser más mustio...», remata con voz cavernosa llena de sarcasmo.

La conciencia tranquila

Imputado en el caso Nummaria, sin duda a Imanol Arias el trago más amargo de su vida se lo ha atizado Hacienda, que le reclama casi cinco millones de euros. «Sé lo que la gente piensa de mí», masculla dolido... Y no desea explayarse, pero tampoco se esconde. «Para hacer lo que yo hago hay que admitir la exposición y no ser cobarde en eso. La deuda ya está saldada -asegura-. Estoy pendiente de juicio nada más. Para mí lo importante era no salir en la lista. Y yo no salgo en la lista. Lo fundamental es cumplir con las obligaciones, el resto va a ser mucha algarabía, mucha utilización. Es otro 'show' más que hay que hacer».

Dice estar tranquilo con su conciencia... «El banquillo no me quita el sueño. Hay gente a la que Hacienda le pilla por 400 euros, porque se ha equivocado en un cálculo o en una fórmula, y a otra gente a la que le pilla con más. Mi mayor preocupación era no ponerme enfermo. He visto a compañeros pasarlo tan mal... Pero mi obsesión principal es solo una: yo no quiero dejar una deuda a mis hijos».

Sabe que pagar la multa le condena a trabajar hasta el final de sus días. «Pero ya estaba previsto -ataja-. La jubilación para los actores no existe. Y cuando todo iba bien yo también seguía trabajando». Ahora se enfrenta a muchos meses compaginando la grabación de 'Cuéntame', que comienza el 21 de agosto, con la gira de 'El coronel no tiene quien le escriba'. De lunes a jueves en el plató, y de viernes a domingo en distintos escenarios... «Va a ser duro, pero estoy entrenado. En la Escuela de Armería de Eibar cuando sacabas buenas notas el premio no era irte de vacaciones, era trabajar. Al final, lo que más ha marcado mi vida ha sido esa cultura del esfuerzo. En definitiva, ser vasco».