Un adiós con vistas

Los Reyes y sus hijas se protegen del sol mientras posan en la Casa Museo de Son Marroig. / afp
Los Reyes y sus hijas se protegen del sol mientras posan en la Casa Museo de Son Marroig. / afp

Los Reyes se despidieron ayer de Mallorca con un posado en la espectacular finca del archiduque de Austria

ARANTZA FURUNDARENA

La nueva Letizia». «Sa nostra reina». O, como la ha bautizado la periodista balear Vanesa Sánchez: «Letizia primera de Mallorca». Son las expresiones que algunos mallorquines han ido acuñando de manera espontánea durante esta última estancia de la Familia Real en Marivent. La razón: la actitud que ha mostrado la Monarca este año en relación con la isla, «mucho más cálida de lo habitual», según dicen. Además, como broche de oro de una intensa semana con más apariciones que nunca, los Reyes se despidieron ayer de los mallorquines posando en la Casa Museo de Son Marroig, la antigua residencia de un hombre, el archiduque Luis Salvador de Austria, que si ha pasado por algo a la historia es por haber sido un rendido enamorado de Mallorca.

Muchas de las quinielas de julio se han quedado sin premio. Por ejemplo, el pronóstico de que la Familia Real permanecería dos semanas en la isla. La realidad es que su estancia se ha reducido a siete noches, en parte por la zozobra política que implica un Gobierno en funciones, en parte porque siguen fieles a la idea de disfrutar de unas 'vacaciones privadas' fuera de los focos. Sin embargo, quienes anticipaban que este mes de agosto se produciría por fin el esperadísimo 'flechazo' entre Doña Letizia y Mallorca han obtenido un 'pleno al 15'. En cada aparición, la Reina (más relajada y bronceada que otros años) ha mostrado un visible entusiasmo por ese «paraíso en la Tierra» que, en palabras de Felipe VI, es Mallorca. Ayer, sin ir más lejos, rindió tributo a la artesanía local al lucir una bolsa de tela de 'llengos' (lenguas, en mallorquín), típica de la isla.

Si hace unos días descubrieron el pueblo de Pollença, ayer Doña Letizia y sus hijas visitaron por primera vez el privilegiado enclave de Son Marroig, un lugar situado en la costa norte mallorquina que el Rey ya conocía. Llegaron a primera hora de la mañana y posaron en cuatro rincones distintos. El más fotogénico, el espectacular templete de mármol blanco desde el que se domina el mar y se contemplan, con la mítica roca 'Sa Foradada' en primer plano, las mejores puestas de sol de la isla. La Reina ha comentado este verano que sus hijas están maravilladas con la diversidad que ofrece Mallorca.

Doña Letizia se ha ganado a buena parte de los mallorquines con su actitud más cercana

«Se ha hecho hasta selfis»

Lo que tiene maravillados a los isleños es su cercanía. En la recepción que los Reyes y la Reina emérita ofrecieron el miércoles por la tarde en la fortaleza de La Almudaina, y que congregó a 600 representantes de la sociedad civil mallorquina, Doña Letizia, con un vistoso vestido rojo, departió con cada uno de los corrillos que se formaron tras el tradicional besamanos. «Este año la he visto más comunicativa que nunca. Se ha hecho hasta selfis con algunos invitados», comentaba un asistente del sector hostelero. «Y ya está planeando los lugares que le gustaría recorrer en su próxima visita».

El Club Náutico, los cines Rívoli para ver 'El Rey León', el Auditorium de Palma para asistir a una función del Ballet de Moscú, una cena en El Portitxol, Marivent, La Almudaina, Son Marroig... Siete días y siete apariciones de Doña Letizia. La última además en uno de los lugares que más enganchan de la isla... No en vano Son Marroig está muy cerca de la privilegiada S'Estaca, finca que también perteneció al archiduque Luis Salvador (primo de la emperatriz Sissi) muchos años antes de que la adquiriera Michael Douglas. Desde ese paradisiaco enclave, al pie de la sierra Tramuntana, los Reyes dijeron ayer adiós a Mallorca. Muchos mallorquines, que este verano los han sentido un poco más suyos, los despidieron con un «Fins un altra!» (hasta pronto).