La Princesa discreta

La Princesa discreta

Tiene el carácter «reflexivo y sensato» de su padre. Doña Leonor cumple hoy 10 años. El hermetismo en su vida pública contrasta con la exposición del niño de fue Don Felipe

ANTONIO CORBILLÓN

A seguran en los aledaños de la Casa Real que es igual que su padre. Doña Leonor cumple hoy diez años, edad suficiente para atisbar en la que algún día será Reina de España el carácter de una niña "cariñosa, reflexiva, sensata y con la bondad paterna incluida en su ADN". Tal vez haya heredado la personalidad de Felipe VI. También es muy posible que su formación siga un gran paralelismo a la que recibió su padre. Pero han pasado demasiadas cosas en estas cuatro décadas en España como para pensar en clonar el perfil de la sucesora. "No es lo mismo vivir desde niño la llegada progresiva de la democracia que vivir instalada en ella", sitúa de entrada el director de Relaciones Institucionales del Instituto de Ciencias Políticas, Olaf Bernárdez. De hecho, cuando Felipe de Borbón tenía 10 años, España aprobó su Constitución de 1978 y el futuro en paz y libertad del país era todavía una incógnita. En nada se parece a la realidad, también por construir, que espera a la que es la princesa más joven de Europa.

Para ser tan parecidos, ¿cómo era la vida del Príncipe Felipe cuando tenía 10 años? "Muy distinta", responde la escritora Pilar Eyre (autora de La soledad de la Reina y Secretos y mentiras de la Familia Real). "A su edad, Felipe era un niño caprichoso y consentido por su madre, la Reina Sofía, a la que se entregó el cuidado de los hijos para compensar las deficiencias conyugales".

Las videotecas ofrecen algún ejemplo de este diagnóstico. El 29 de junio de 1978, don Felipe tenía apenas seis meses más que los diez años que hoy cumple su primogénita. Él y su padre esperan en las escaleras de La Zarzuela la llegada del coche del presidente de Francia, Valéry Giscard dEstaing. Una cámara graba los arrumacos del padre y los mohines y miradas juguetonas del niño. "¿Has entendido eso, no?", le espeta el padre. "¡No!", desafía don Felipe mientras le reta de reojo. Una escena similar parece impensable en el entorno de la actual Familia Real. La para muchos obsesiva preocupación de la Reina Letizia por normalizar su día a día no da pie a conocer apenas cómo es la vida de la niña llamada a reinar como Leonor I. De hecho, nada se sabe de la celebración de hoy. Desde La Zarzuela se apela a la coletilla más habitual de sus servicios de comunicación. "Es un acto privado y de eso no se da información nunca". Por no haber, no habrá ni foto oficial.

Mientras el Rey emérito, Juan Carlos I, "supo usar a los medios para vender a la Familia Real, Letizia huye de ellos", lamenta Pilar Eyre, que considera "un gran error ese hermetismo, que se puede convertir en impopular para ellos mismos. ¿Cómo vamos a quererla si no la conocemos?".

Es cierto que otras casas reales europeas exponen más a sus herederas, pero algunos expertos apoyan ese hermetismo en el caso de la princesa española. "Estoy a favor del blindaje hasta la mayoría de edad. Cuanto más feliz y tranquila sea su infancia, más amueblado tendrá el cerebro", insiste Bernárdez.

Padre e hija comparten carácter y han estudiado en el mismo colegio, Los Rosales de Aravaca, no muy lejos de su residencia. Pero las imágenes de doña Leonor y su hermana doña Sofía (8 años) nunca superan los tres o cuatro posados anuales. Vuelta al cole, vacaciones en Mallorca y actos como el desfile del 12 de octubre o la proclamación de su padre el 19 de junio de 2014 completan su exposición pública.

En su sitio

Escasas pero suficientes ocasiones para intuir en doña Leonor el carácter de alguien que ya empieza a entender y aceptar el papel que se espera de ella. "Durante la proclamación de su padre se la pudo ver indicando a su hermana Sofía que juntara los pies. Eso es porque ya hay una educación adicional", explica el director de la Escuela Internacional de Protocolo, Diego Sala. Improvisaciones pocas. Como aquella vez que debió preguntó a su padre "¿cuándo voy a hacer yo un discurso como tú?". Anécdotas que llegan al exterior tamizadas y filtradas desde la propia Casa Real.

Mucho se especuló sobre una puesta de largo pública en los Premios Princesa de Asturias que ahora llevan su nombre. En ellos se estrenó su padre en 1981, cuando tenía 13 años. Frente a infancias robadas y madureces prematuras marcadas por la cuna, los forjadores de realezas creen que la Princesa no hará un discurso oficial antes de los 15 años. "Mis compañeros de Zarzuela la preparan ya, pero nos recuerdan que ante todo son niños y tienen derechos. No tienen por qué aguantar eventos de varias horas", insiste Diego Sala.

Todos los especialistas apuntan, sin excepción, que las similitudes con Felipe VI se acentuarán a medida que crezca. "Salvo la novedad de que estudia chino, o ballet, tendrá formación civil y militar (será capitana general de los Ejércitos) y seguro que la completará en el extranjero como su padre", apunta el profesor de Protocolo, Francisco Merino. Un camino que compartirá con su hermana.