«Al apostar por los jóvenes, la Guía Michelin garantiza su continuidad»
Hablamos con Jorge Lengua (Llavor, Oropesa del Mar) y Rubén Miralles (Vinarós), dos chefs que han conseguido algo histórico: que la provincia de Castellón obtenga dos nuevas Estrellas en una misma gala Michelin
Castellón brilla como nunca, tras la concesión de una primera Estrella para Llavor y otra para Rubén Miralles, que elevan a cinco el ... recuento de restaurantes estelares en esta provincia. Los dos chefs, jóvenes, talentosos y ambiciosos, han conseguido lo insólito: que su territorio reciba dos condecoraciones simultáneas en una misma gala, durante la que se presentaba la edición 2026 de la Guía Michelin de España y Andorra 2026. En clave autonómica, también se ha entregado una nueva Estrella en Valencia, que ha ido a parar al restaurante Simposio, a cargo del chef Roger Julián. El palmarés pone de relieve que la gastronomía autonómica sigue ilusionando, y mucho, gracias a proyectos jóvenes con una filosofía común: todos trabajan con la despensa de proximidad y revitalizan los clásicos desde una mirada contemporánea.
Ostentar uno de los distintivos Michelin significa, en palabras de la propia guía roja, ser un restaurante «con cocina excepcional». Bajo ese término, la publicación apela a ciertos criterios universales, como son «la calidad de los ingredientes, la armonía de sabores, el dominio de las técnicas culinarias, la personalidad del chef y -algo fundamental- la consistencia en todo el menú». En el caso de Llavor, restaurante que arrancó en Oropesa del Mar en 2024, la guía lo califica de «hallazgo gastronómico». Está situado en lo alto de una zona de urbanizaciones, cuenta con vistas sobre la costa mediterránea y ofrece dos menús degustación (Flores de Colores y Nubes de Mariposas), «siempre con unas elegantes presentaciones que buscan exaltar los sabores de la región». Lleva la firma del popular cocinero Jorge Lengua, también al frente de La Suculenta, a quien acompaña Adrián Peralta como chef ejecutivo.
Dado que los reconocimientos de las primeras Estrellas se anuncian en orden alfabético, los chefs de este proyecto fueron los primeros de la Comunitat en subir al escenario de Sohrlin, espacio malagueño donde tuvo lugar la gala Michelin 2026. Se les veía claramente entusiasmados, si bien un día después, Jorge se muestra más tranquilo. «No tengo sensación de euforia, creo que estoy en proceso de aceptación y asimilación. Veremos cómo va reaccionando el cuerpo, pero me siento muy contento, eso seguro», admite al teléfono. Ricard Camarena le dijo anoche que la sensación se parecía al alivio, y lo comparte totalmente: «Cuando Michelin te reconoce, todo el mundo asiente, pero yo ya estaba siendo muy feliz con todo lo que estaba pasando. Veníamos convencidos de lo que hacíamos, estábamos alineados y trabajando en una misma dirección y esto me parece la culminación de tanto trabajo», resume.
Jorge es talentoso, también ambicioso. «No niego que la Estrella era una meta para mí, pero jamás representaba el fin último. Si hubiera tenido que elegir entre Michelin y los clientes, me hubiese quedado con lo segundo», asegura. En el momento en el que se produce esta conversación, todavía sigue en Málaga y no ha podido hablar mucho con el equipo de reservas de Llavor, por lo que no sabe si se han disparado, como suele suceder en estos casos. «Pero te adelanto que no nos planteamos grandes cambios a partir de la Estrella, no será un gran punto de inflexión. La verdadera consciencia está en crecer de manera orgánica y natural», afirma, y también añade: «Ahora mucha gente pregunta por la subida de precios, pero los precios serán los que puedan hacer sostenible el negocio, sin dejar de ser accesibles al público».
Por último, hace especial hincapié en el «notición» para la provincia de Castellón, que suma dos Estrellas en una misma edición, algo que nunca antes había sucedido. «Se aprecia el cambio en el planteamiento de Michelin al apostar por otros territorios y por gente joven, con años de carrera por delante, lo que garantiza la continuidad de la propia guía. Ellos saben que con esto nos ayudan y nos dan recorrido», concluye. Y desde la paz que inspira en estos momentos, vuelve a atender llamadas de amigos, familiares, compañeros y un sinfín de números que ni siquiera tiene guardados en la agenda: «Qué locura, nunca había tenido así el teléfono».
«¿Quién no va a querer una Estrella Michelin o un Balón de Oro?»
«Rubén Miralle defiende una cocina actual que conjuga diferentes tendencias, sin radicalismos, con platos de producto y base tradicional que buscan invitarnos a un viaje culinario, desde el entorno cercano (reinventando recetas tradicionales) hacia los sabores del mundo, pues también hace guiños a la cocina árabe, peruana, asiática…»; así define Michelin la cocina del restaurante Rubén Miralles, cuyo chef homónimo es un joven no tan conocido en la provincia de Valencia, pero sí muy popular en la zona de Castellón, dada su especial actividad en redes sociales. Nos disponemos a hablar con él mientras conduce de vuelta desde Málaga hasta Vinaròs, municipio en el que se ubica su restaurante. Le esperan siete horas de trayecto.
«En realidad, no soy muy consciente de todo lo que ha pasado. No lo fui en la gala, tal vez me empecé a dar cuenta en la fiesta posterior», comenta. El móvil le arde desde ayer, «pero es que no he podido parar a mirarlo. Cuando entré en la gala, puse el modo No Molestar porque me estaban llegando muchos mensajes preguntando, y hasta hoy». En este sentido, tampoco está al tanto de las reservas que hayan podido entrar a raíz del anuncio, pero insiste en que este premio no sólo es para él, sino para todo el equipo y los clientes de siempre. «Incluso en la zona donde estamos, hemos tenido una clientela muy fiel, que nos ha visitado más allá de las temporadas vacacionales. Eso nos ha permitido llegar hasta este punto», agradece.
Al igual que el resto de sus compañeros, Miralles no sabía qué pensar cuando le enviaron la invitación a la gala, tres semanas antes. «Sabíamos que habíamos tenido visitas, pero no le dimos importancia. Con el correo, nos empezamos a poner un poco nerviosos», recuerda. Existe una leyenda no corroborada de que la invitación supone en sí misma una confirmación del premio, «pero es algo que tú no te terminas de creer hasta que dicen tu nombre. Incluso cuando subes al escenario, tampoco te lo crees del todo». ¿Era un sueño para este joven cocinero de Castellón? «La Estrella Michelin es un sueño para todos, ¿qué cocinero no lo va a querer? Es como ser futbolista y no querer un Balón de Oro», reconoce, con absoluta sinceridad.
El caso es que les ha pillado de vacaciones, vuelven a partir de la semana que viene. Para entonces, no aplicarán grandes cambios en el proyecto: «Será la misma línea de siempre, con una evolución progresiva acorde a los menús, que se renuevan por completo cada temporada». A todo ello, se suma el traslado del restaurante a un espacio mucho más grande, pues están pendientes de que les aprueben la concesión de una antigua cooperativa en el puerto. Luego, habrá que ver que sucede con el actual local de Rubén Miralles, pero de momento, este tema no es prioritario. Lo más urgente es dejarse empapar por la luz estelar, que ya baña todo el restaurante, así como una provincia cada vez más prolífica y llamada a defender su territorialidad.
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