Vuelven los toros al Moralet

Expectación. Espectacular imagen en el centro del recinto. / capeta
Expectación. Espectacular imagen en el centro del recinto. / capeta

La pedanía de Alicante recupera sus Fiestas de la Vaquilla tras tres años de prohibición | El veto del tripartito termina después de que el nuevo gobierno del PP diera luz verde a la celebración en la Junta Local de Gobierno

JORGE CASALS

valencia. La Fiesta de los toros ha ganado una nueva batalla. Esta vez ha sido en Alicante, donde una de sus pedanías, El Moralet, volverá a celebrar toros después de tres años de vetos en los que el gobierno, formado por el tripartito PSOE, Guanyar y Compromís, adoptaron una postura totalmente autoritaria e impusieron su ley frente a los deseos populares de continuar con la tradición centenaria de celebrar sus Fiestas de la Vaquilla. Finalmente ha imperado el sentido común y la cordura. Y la ley, porque al final, la Justicia ha dado la razón. Todo ha vuelto a su cauce y este año, El Moralet volverá a disfrutar de sus fiestas populares sin que ningún político autoritario se atreva a vetar una actividad cultural protegida por ley y que, sobre todo, cuenta con el beneplácito de la gran mayoría de la gente. Y todo gracias a que el nuevo gobierno del PP en el Ayuntamiento de Alicante ha puesto las cosas en su sitio y ha dado luz verde en la Junta Local de Gobierno a la celebración de las Fiestas de la Vaquilla.

Desde 2015 hasta 2017, la Asociación Cultural Taurina de Moralet luchó, sin éxito, contra las irregularidades de un gobierno empecinado en acabar con esta Fiesta. Una prohibición que abanderó la edil de Protección Animal, Marisol Moreno, que intentó justificar su acción por muchas vías: a través del sufrimiento animal, la protección de un suelo público como es la Rambla y su peligrosidad en caso de lluvia o un falso desinterés general. Desamparados, sin casi fuerzas para seguir adelante, los miembros de la Asociación Cultural Taurina de Moralet pidieron ayuda y encontraron aliento y apoyo no solo en las asociaciones y federaciones de peñas taurinas, sino también en la entidad idónea que les defendió a capa y espada: la Fundación Toro de Lidia, que puso a su disposición todos sus conocimientos y recursos. Ahí comenzó el contraataque legal. La Fundación junto con el despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo presentaron un recurso contencioso-administrativo contra el Ayuntamiento que acabaron ganando, por lo que, en palabras del abogado de la Fundación, José Miguel Soriano, «se puso de manifiesto que el propio Ayuntamiento reconoció la ilegalidad cometida con la prohibición de la celebración de bous al carrer».

Una vez autorizados los festejos, la asociación se ha puesto manos a la obra para confeccionar sus Fiestas de la Vaquilla, no sin mostrar antes su satisfacción por lo conseguido. Un sueño hecho realidad. La recompensa a tres años de paciencia, de tanto esfuerzo por conseguir que se hiciese justicia. «Después de la lucha que hemos tenido con el anterior equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Alicante, al final lo hemos conseguido y estamos muy contentos», asegura José Luis Lillo, portavoz de la Asociación Cultural Taurina de Moralet. «Todo ha sido una cuestión política. En 2015 nos denegaron los permisos asegurando que las vacas sufrían estrés, en 2016 también y a pesar de ganar un juicio, tampoco nos concedieron la celebración de las fiestas el año pasado». Relata que fueron tres años muy duros y vacíos en los que encontraron un respaldo vital en la Fundación Toro de Lidia. «Hablamos con su director general, Borja Cardelús y le expusimos nuestro problema, le dijimos que éramos una asociación sin recursos, sin ánimo de lucro y enseguida se volcaron con nosotros. Fue el primer juicio que defendieron y el primero que ganaron. Tuvimos su apoyo total». Las fiestas, en honor a la ermita del Moralet, tienen lugar los días 18, 19, 22, 23, 24, 25 y 26 de agosto, a las 19:00 horas. La tradición es centenaria, nació soltándose el ganado por el campo, luego se encordaban las vacas y actualmente se celebra en un recinto cerrado de cadafales, gradas y barreras. 5.500 metros cuadrados de recinto en plena naturaleza, con el piso de tierra y los árboles como elemento decorativo y, a veces, esencial para refugio de los aficionados. «El animal tiene mucha libertad. No hay nada asfaltado y eso es una ventaja muy buena para los animales. Hay pocos recortadores, hay que ser muy valiente y estar muy preparado físicamente para recortar una vaca en medio del campo, en un recinto tan amplio y con tierra. Hay obstáculos que ayudan a que se puedan refugiar los aficionados, formados por neumáticos», explica José Luis Lillo.

La Fundación Toro de Lidia presentó un recurso contencioso que tumbó el dictamen municipal «Esperamos seguir un siglo más con la fiesta», subraya el portavoz de la Asociación Cultural Taurina

Ubicado en una rambla, en plena vaguada, la gente se reparte por todo el valle y acampa para merendar o cenar durante el festejo, con un ambiente de lo más agradable. Es un reclamo para los aficionados de la zona, ya que todas las pedanías de Alicante eran taurinas anteriormente, pero tal costumbre fue desapareciendo paulatinamente. El Moralet es el único bastión que sobrevive a la corriente prohibicionista en esta zona y eso se palpa en el ambiente. «La gente da un donativo de 2 euros y funciona muy bien, todos se vuelcan con nosotros», añade José Luis. A esos «beneficios» obtenidos por los donativos los días de festejo, se suma el dinero recaudado en loterías, colaboraciones, cuotas de socios, algún viaje a una ganadería... y de ahí sale el presupuesto, sin que el Ayuntamiento colabora en nada. «Incluso algún año nos ha tocado poner dinero de nuestro bolsillo», matiza el portavoz de esta Asociación, que cuenta con 60 miembros.

Aunque aún no está cerrado el cartel debido a la tardanza en la concesión de los permisos, sí que se han cerrado las ganaderías que van a participar. Son estas tres: Andrés, de Calpe; Hnos. Cali, de Moixent, y Benavent, de Quatretonda. «Se suelen soltar cinco vacas y un toro, con 20 minutos de exhibición para cada animal».

«Esperamos continuar otro siglo más con nuestras Fiestas de la Vaquilla, porque de momento, los que están en contra siguen atacando con mentiras a través de redes sociales y medios de comunicación. No paran, pero nosotros no vamos a ceder, seguiremos unidos y luchando por nuestra tradiciones, para que no desaparezcan», concluye en modo reivindicativo José Luis Lillo.

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