Valencia homenajea a la familia Machancoses

Fernando, José Vicente y Dani, actual generación de ganaderos, reciben el reconocimiento de la afición en un acto de la Federación de Peñas | «Nosotros hemos recogido los frutos que sembraron mi abuelo, mi tío y mi padre. Se lo ganaron los que iniciaron todo», apunta Fernando

JOSÉ IGNACIO GALCERÁVALENCIA.

Una vida y tres generaciones de por medio dedicadas a la crianza del toro bravo bien merecían un reconocimiento como el que la afición valenciana tributó a la familia Machancoses en el marco de las actividades previas al comienzo de la Feria de Julio. Fernando, José Vicente y Dani son el (pen)último eslabón de un apellido que supone una referencia en la ganadería autóctona. El acto tuvo como escenario idóneo el ruedo de la plaza de toros de Valencia, aunque bien podría haber sido también una calle de un pueblo cualquiera de la Comunidad Valenciana donde sus vacas y sus toros han triunfado y han hecho vibrar en tantas ocasiones a los aficionados. El homenaje fue impulsado por la Federación de Peñas Taurinas de Bous al Carrer siguiendo el hilo iniciado en las Fallas por parte de la entidad a la hora de reconocer a personalidades que desde sus distintos ámbitos están muy vinculadas al festejo popular. Así que si en marzo le tocó el turno a los rodadores que conformaron la Edad de Oro del bou al carrer, ahoraha sido el momento de premiar a los Machancoses. La leyenda de esta familia, que abarca ocho décadas desde que en 1945 la iniciara José Vicente Machancoses Aguado, abuelo de los actuales representantes, marca un antes y un después en la ganadería de corro. Al contrario de lo que les ha ocurrido a otras ganaderías autóctonas que no pudieron hacer frente al paso del tiempo, el caso de los Machancoses es admirable por su longevidad y por los innumerables éxitos cosechados en su trayectoria. Triunfos que han sido capaces de seguir prolongando hasta nuestros días. Si su pasado fue glorioso, su presente es espléndido y su futuro, muy esperanzador. «El homenaje era más para mi abuelo, mi tío y mi padre, que para nosotros. Al fin y al cabo, la actual generación hemos recogido los frutos que sembraron ellos. Este reconocimiento se lo ganaron los que iniciaron todo», apuntó Fernando Machancoses. Que fuera en Valencia, su tierra, supuso para la familia un motivo de «orgullo y una emoción enorme. Que las peñas y la Diputación te reconozcan en tu tierra es lo más bonito que le puede ocurrir a cualquiera; se valora de forma distinta que lo hagan en tu casa».

La trayectoria de la ganadería fue el punto sobre el que giró el homenaje. Precisamente sobre los inicios habló Fernando Machancoses y también de cómo desde bien pequeño sintió la llamada del toro. «Recuerdo ir al colegio y salir corriendo de allí para ir a la ganadería. Tenía claro que lo que me gustaba era el mundo de la crianza del toro». La pasión ganadera de su padre y de su tío hizo tal mella en la actual generación de ganaderos que entre los cinco formaron un tándem de lujo que saboreó las mieles del éxito en lo que fue la primera época de esplendor de la ganadería allá por los años noventa, destacando la competencia con otros hierros emblemáticos del momento como el de Peris.

En el encuentro también se reconoció a José Manuel Linares 'Motoret', un hombre fundamental en la trayectoria de la ganadería. «Ha sido la cumbre de los rodadores, tenía unas grandes facultades que explotaba porque las vacas de casa respondían a la exigencia que él les ponía», señaló Fernando Machancoses, quien añadió. «No sé si ha habido algún rodador que después de retirarse entre en una plaza y se le ovacione como se hace con él a día de hoy».

«Que te reconozcan en tu tierra es lo más bonito que le puede ocurrir a cualquiera»

El acto dedicado a la familia Machancoses fue también una manera de premiar la figura de los ganaderos autóctonos de la Comunidad Valenciana. «Todos se merecen un homenaje por su trabajo. Nuestra trayectoria es la que es, son muchos años y tres generaciones, pero ser ganadero hoy en día supone un esfuerzo muy grande con las circunstancias que nos rodean. Existen muchas trabas administrativas, desde los pastos pasando por los saneamientos, y se hace muy complicado seguir adelante. Nosotros estamos muy orgullosos de ser ganaderos; es más honrado ser ganadero que político».

Pese a las dificultades que plantea, Fernando Machancoses no cambia su condición de ganadero. «No lo haría por nada del mundo. Cuando una vaca tuya embiste es la mayor satisfacción que existe. Se van todos los males», concluyó. El acto finalizó con la entrega de los galardones denominados Cultura de Bou, obra del escultor Rafa Mir.

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