Valencia, cuna de pensadores cristianos

Alfonso Esponera, ante un grabado con san Vicente Ferrer predicando.  / damián torres
Alfonso Esponera, ante un grabado con san Vicente Ferrer predicando. / damián torres

San Vicente Ferrer, Luis Vives, santo Tomás de Villanueva o el Patriarca Ribera marcan la edad de oroUn estudio de Alfonso Esponera rastrea a lo largo de ocho siglos los intelectuales de las tres diócesis de la Comunitat

JUAN SANCHIS VALENCIA.

No se puede afirmar que haya una escuela de pensamiento cristiano valenciana. Pero esto no quiere decir que no haya habido aportaciones importantes ni figuras destacadas. «Ya les gustaría a otras diócesis tener el nivel de la de Valencia», señala Alfonso Esponera, catedrático emérito de Historia de la Iglesia de la Facultad de Teología de Valencia.

La creación de la Universitat de València en 1499 no fue el catalizador de una corriente de pensamiento propia valenciana. Los profesores que se incorporaban al claustro ya pertenecían a escuelas (nominalistas, escolásticos...), y ahí se mantuvieron.

Esta es una de las conclusiones a las que llega Esponera en su libro 'Jalones de la historia del pensamiento cristiano en Valencia desde el siglo XIII al XX' publicado recientemente por la Facultad de Teología.

En estos ocho siglos (hasta el Concilio Vaticano de II) destacan figuras como Francesc Eixemenis, san Vicente Ferrer, Juan Luis Vives, el Patriarca Ribera, santo Tomás de Villanueva o sor Isabel de Villena, entre muchos otros, que realizan aportaciones importantes pero siempre en el marco de concepciones ya preexistentes.

Para Esponera claramente hay una época de oro del pensamiento cristiano en Valencia. Discurre entre los siglos XIV y XVI paralelo al momento de máximo esplendor de las letras valencianas.

A partir de ahí, y durante el XVII, se produce un momento de decadencia. En el siglo XVIII hay otro hito marcado por la figura de Gregorio Mayans, uno de los grandes de la Ilustración española.

Durante el XIX y XX también aparecen algunas figuras distintivas, es el caso de los hermanos Villanueva o el arzobispo Monescillo, pero a un nivel menor y más local, mientras los pensadores valencianos se mueven en el marco de sus contemporáneos españoles.

Ortodoxia

Una de las características del pensamiento cristiano valenciano de estos ocho siglos que destaca el profesor Esponera es su ortodoxia, su proximidad a la doctrina fijada por el Vaticano. «Hubo algún heterodoxo, pero fueron muy contados y no tuvieron prácticamente influencia», recalca.

El trabajo de Esponera trata de contextualizar, de enmarcar la evolución del pensamiento con el momento en el que se desarrolla. Muestra que los autores son hijos de su época, con sus mismas inclinaciones y deseos. No son islas. Acogen las nuevas ideas y las difunden.

También destaca el papel jugado por los laicos . «El pensamiento cristiano valenciano no es sólo de los religiosos», le gusta aclarar y destaca las figuras de Vives, Mayans, Ausiàs March, entre otros.

Figuras clave

San Vicente Ferrer es una de las figuras que marca el periodo de oro del pensamiento cristiano en Valencia. Ahora la comisión interdiocesana constituida para organizar los eventos del sexto centenario del santo quiere promover su figura como doctor de la Iglesia. «Su pensamiento es el de un predicador popular de la baja Edad Media», resalta Esponera que explica que, en consecuencia, transmite ideas claras y sencillas, al alcance de sus oyentes.

Sus escritos, entre los que se encuentra el 'Tratado de la vida espiritual', muy difundido en su momento, están escritos en latín bajomedieval. Esponera apunta que sus sermones, «muestran que tiene un sólido pensamiento tomista, escolástico. ¿Tiene validez universal hoy en día?. No soy yo quien tiene que decirlo».

Juan Luis Vives es uno de los grandes pensadores cristianos de la primera mitad del siglo XVI que se cartea con primeras espadas del momento como Erasmo o Tomás Moro. Ahora bien, Vives salió de Valencia muy joven. Nunca volvió y su familia fue perseguida por la Inquisición.

Santo Tomás de Villanueva (1486-1555) y san Juan de Ribera (1532-1611), ambos arzobispos de Valencia, tuvieron un papel central en la difusión del Concilio de Trento en tierras valencianas. Su actuación fue clave en la formación del clero, ya que promovieron los primeros seminarios (el de la Inmaculada y el Corpus Christi, respectivamente).

Gregorio Mayans marca otros hito no sólo en Valencia sino también en España. Sus aportaciones son fundamentales para la historia crítica y es autor, además, de un breve tratado sobre la fe cristiana.

El estudio se cierra con la conclusión del Concilio Vaticano II. La parte final muestra como Valencia permaneció al margen de la renovación teológica en Europa de la primera mitad del siglo XX y que tuvo un gran influjo en el CVII. Los obispos valencianos, al igual que otros prelados españoles, no enviaban a los sacerdotes a estudiar a Europa. Esta práctica no se difundió hasta después de este concilio.

En cambio, destaca el fenómeno del catolicismo social impulsado a fines del XIX y principios del XX en la diócesis por el Pare Pere, así como la renovación del tomismo que llevaron a cabo los dominicos. También de esta época son los canónigos de la catedral Roc Chabàs y José Sanchis Sivera.