Treinta y seis colectivos vicentinos presentan un manifiesto al Ayuntamiento y Arzobispado contrario al traslado de la fiesta del santo

Procesión de San Vicente Mártir./Jesus Signes
Procesión de San Vicente Mártir. / Jesus Signes

Aseguran que si las instituciones valencianas persisten en el cambio enviarán el documento a la Santa Sede

Lola Soriano
LOLA SORIANO

Un rotundo no. Esa es la respuesta colectiva que el mundo vicentino da a la propuesta del Ayuntamiento de Valencia de cambiar de fecha la celebración de San Vicente Mártir del 22 de enero a un domingo próximo. Esta opinión se recoge en un manifiesto que ha creado la asociación Valencia Cultural-Vía Augusta y Camino de San Vicente Mártir, presidida por Paqui Llosá, y que ha contado con la adhesión y firma de un total de 35 asociaciones culturales y vicentinas de Valencia.

El escrito lo han remitido tanto al Consistorio como al Arzobispado de Valencia, pero añaden que no descartan enviarlo a la «Santa Sede, en Roma, en caso de no desistir en sus pretensiones».

En Su negativa a cambiar de fecha la celebración de San Vicente Mártir incluyen una lista de motivos, entre ellos, que la ciudad de Valencia «tiene en la memoria histórica, con más de 1.700 años de tradición, la gloria y el honor de que San Vicente fue martirizado por el pretor romano Daciano, propiciando la raíz del cristianismo en Valencia y las peregrinaciones de toda Europa».

También argumentan que la «fecha de la muerte de cualquier persona es inamovible, igual que lo es la de su nacimiento y nadie lo puede cambiar y en este caso menos por tratarse de un Santo universal». Añaden que al celebrarse la muerte «si se trasladara de fecha perdería sentido y se olvidaría la efeméride».

En este manifiesto indican que no se podría entender que «ese día 22 de enero se siguiera celebrando en 453 iglesias, ermitas, parroquias y pueblos de toda España; en 400 parroquias y 15 abadías de Francia y en 200 templos y monasterios de Italia y también como copatrón de Portugal y sus basílicas y que precisamente en Valencia, donde perdió su vida, no se conmemorara».

También hacen una comparativa con el cambio de fecha que se hizo en la celebración de la Virgen de los Desamparados y opinan que «no es comparable, como han pretendido justificar el Ayuntamiento y el Arzobispado, con el traslado al segundo domingo de la Virgen puesto que en esa fecha se celebra la advocación y no se conmemora su muerte».

Insisten en esta idea y detallan que «jamás se trasladaría el 25 de diciembre, Nacimiento de Jesús, fecha inamovible, al domingo más próximo ni el Viernes Santo, muerte de Cristo».

Todos los colectivos añaden que se oponen a trasladarlo a un domingo «porque la festividad ni siquiera figuraría en el calendario. Quien tiene interés y devoción, ya se preocupa de poner los medios necesarios para poder asistir».

Concluyen el manifiesto apuntando que «es comprensible que el Ayuntamiento, aconfesional y laico (o laicista) lo pretenda, aunque sea injustificable por ser el patrón de la ciudad, venerado y respetado por una gran mayoría de valencianos, pero el Arzobispado no puede ceder en esta pretensión». Añaden que supondría un descrédito nacional e internacional y un disgusto y decepción de todos los devotos del santo. A la conclusión del manifiesto piden respeto a la memoria histórica secular de Valencia y advierten que no descartan enviarlo a la Santa Sede si siguen las pretensiones.

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