De la 'pantanà' de Tous al desierto de Atacama

El misionero de Utiel Miguel Hernández presta sus servicios en la parroquia de Vallenar en Chile | Cerca de 250 sacerdotes y religiosos valencianos trabajan repartidos por América, África, Asia y Oceanía

JUAN SANCHISVALENCIA.

Valencia es tierra de misioneros. Cerca de 250 personas prestan sus servicios, entre religiosos, sacerdotes diocesanos y laicos, en países necesitados. Se encuentran por todos los continentes, pero la presencia es mucho mayor en tierras sudamericanas, quizá por la cuestión del idioma.

Según datos del Arzobispado de Valencia, 156 de estos misioneros se encuentran distribuidos por distinto países del continente americano, 31 está por África, otros trece en Asia, 23 en Europa y un par en Oceanía. Por países, Perú es el que cuenta con mayor presencia de valencianos, con 19, seguido por Colombia, con 18, Venezuela, con 12, y Argentina, con 11.

Miguel Hernández nació en Utiel hace 66 años. Fue ordenado sacerdote y en 1982 fue nombrado párroco en La Montanyeta en Carcaixent. Allí vivió la 'pantanà'. Ahora presta sus servicios en la parroquia Corazón Inmaculado de María en la ciudad de Vallenar en Chile. Se encuentra en la diócesis de Copiapó, en pleno desierto de Atacama. Ya fue atendida durante muchos años por Juan Sanchis Ferrairó, natural de Piles y que ya jubilado ha regresado a Valencia. Además, Hernández también se encarga de un centro de discapacitados fundado por Sanchis Ferrairó. Antes también estuvo otro valenciano, Luis Gil Salelles.

Hernández señala que su intención es permanecer en Vallenar «hasta que el cuerpo aguante» y añade que «aquí se nos necesita porque hay muy poco clero y la diócesis es muy grande».

No es el único valenciano que se encuentra en Copiapó. Están Juan Pedro Cegarra López, que dejó la parroquia de Santa Mónica en Valencia para atender la Santísima Trinidad, y Enrique Sarneguet Pastor, que estaba en Alginet y ahora presta sus servicio en el puerto de Huasco y varios lugares más repartidos por el desierto. «Los tres estamos muy contentos en esta iglesia que nos ha marcado para ayudar y estar disponibles para la gente», explica Hernández.

El sacerdote valenciano apunta que en el Chile de hoy todavía hay mucha pobreza. «Se ha extendido la droga, que genera violencia e inseguridad ciudadana, pero el común de la gente es buena», aclara.

En Ecuador se encuentra el valenciano Rafael Alventosa i Artés, de 54 años de edad y natural de la pedanía de Aiacor, en Canals. Recibió la ordenación en febrero del año pasado en Ecuador. Está vinculado a la parroquia de San Jaime Apóstol de Aiacor y llegó a Ecuador en 2013 procedente del seminario de Valencia. Desde entonces ha realizado su labor misionera en la parroquia San Patricio, en la ciudad de Manta, ayudando en la pastoral al también misionero valenciano Ramon Peris i Pla.

La misionera valenciana María Amparo Checa Manzanera, natural de Cheste, es desde julio responsable general de los Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios, una comunidad misionera fundada en 2002 y que está presente en una quincena de países de Europa, Asia, Iberoamérica y África, según la Agencia AVAN.

Checa ha vivido en Argentina, aunque en los últimos años ha estado en Togo donde llegó con un grupo de misioneras para colaborar con la iglesia nativa.

La diócesis, además, está intentando reforzar la actividad misionera. El pasado mayo, en una ceremonia presidida por el cardenal Cañizares en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, se ofrecieron un total 60 becas de estudio para seminaristas del Tercer Mundo, financiadas por feligreses y parroquias.

Estas ayudas se ofrecen «en forma de guirnalda con flores desde hace 42 años» y su finalidad es la promoción espiritual, académica y pastoral de los seminaristas del Tercer Mundo, según fuentes de la delegación diocesana de Misiones.

Estas becas suponen una aportación de dos mil euros cada una con las que se colabora en la labor de la formación de los seminaristas durante seis años.

El propio cardenal se ha fijado como objetivo la participación en los vicariatos de Requena y San José del Amazonas en Perú para lo que ha pedido la ayuda de todos en la diócesis.

Por otro lado, el arzobispado puso en marcha en 2001 la Biblioteca Solidaria Misionera con el objetivo de ayudar a quienes más lo necesitan llevándoles la cultura por medio de libros y material escolar para todos los niveles de enseñanza. La entidad recibe libros, enciclopedias, diccionarios, vídeos, dvd´s, cd´s, de particulares o instituciones, así como material escolar de colegios y particulares. Tras su clasificación y empaquetado, el material es enviado a los diferentes países que lo solicitan.

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