Motoret, la sinceridad de poder a poder

Motoret en Segorbe en 2015. / mayte matamoros
Motoret en Segorbe en 2015. / mayte matamoros

Inolvidables eran sus carreras con las vacas pegadas a la espalda, apenas a unos centímetros

J. I. G.VALENCIA.

La historia de la familia Machancoses no puede entenderse sin la figura de José Manuel Linares, conocido en el bou al carrer como Motoret. Su leyenda no se puede separar de la de los ganaderos de Picassent, siendo considerado un hombre de la casa desde que se vinculara a ella a mediados de los años ochenta. Natural de Moncada, Motoret era un perfecto conocedor del comportamiento de la ganadería, su conocimiento era total, tanto que nunca tuvo la necesidad de preguntar sobre las virtudes o defectos de un animal, sino que las estudiaba en sus largas estancias en la finca. Conocía a los animales igual o más que los propios ganaderos.

La compenetración de Motoret y los animales de Machancoses alcanzó su punto álgido en la década de los noventa y principio de los años 2000, época de esplendor para ambos. La ganadería arrasaba en cada concurso en el que participaba y allí estaba Motoret, que era la persona encargada de mover a los animales, el especialista para que los toros y las vacas sacaran su fondo bravo y se exprimiesen al máximo. Más aficionado al ganado de corro que a los toros cerriles, una de sus primeras grandes actuaciones tuvo lugar con Vinagra, una vaca brava y encastada de Machancoses que abrió el camino de otros nombres ilustres de la ganadería que dejaron huella entre los aficionados.

La manera de plantar batalla a las vacas a cuerpo limpio, sin ningún tipo de engaño, ni trapos ni chaquetas, le hicieron diferente. Todo lo que hacía Motoret era de poder a poder. Inolvidables eran sus carreras de punta a punta de la plaza, con los animales pegados a su espalda, a apenas centímetros, muy cerca siempre, hasta que encontraba una salida en forma de barrote. Nunca se le veía rodar a una vaca para romperla de riñón, siempre la buscaba cara a cara, dándole todas las ventajas. Uno de los triunfos más recordados sucedió en 1999, en el concurso de ganaderías de Les Penyes en Festes de la Vall d´Uixó. Aquella tarde, Motoret y Machancoses hicieron historia ya que nunca antes una ganadería había conseguido alcanzar 140 puntos en una sola tarde. Motoret fue quien consiguió exprimir en una gloriosa jornada a vacas míticas como la Alicantina, Perezosa, Pequeña...

Alejado ya de los grandes escenarios, el veneno del toro sigue corriendo por sus venas y no es extraño verle en la actualidad a sus cincuenta años rodar a alguna vaca cuando el cuerpo se lo pide. No se priva de su pasión. Con una facilidad innata para estar delante del toro, no quería nunca que le cortaran las vacas y era habitual verle enfadado cuando algún aficionado trataba de hacerle un quite al verle que llevaba pegada la vaca a su cuerpo. Si un osado se atrevía a hacerlo, no tardaba en recriminárselo. Prefería la voltereta a que le quitaran de encima una vaca. Así era Motoret.