Manos Unidas, seis décadas plantando cara al hambre en el mundo desde las diócesis

Bailes. Un centro educativo de Primaria y Secundaria con 700 alumnos en Kabuga. / manos unidas
Bailes. Un centro educativo de Primaria y Secundaria con 700 alumnos en Kabuga. / manos unidas

La organización celebrará su aniversario en España con una carrera solidaria, un concierto y una peregrinación al Camino de Santiago | La ONG cuenta con 81 delegaciones comarcales en la Comunitat, un número que espera aumentar este año

ISABEL DOMINGO VALENCIA.

«Nuestro papel es recordar que podemos plantar cara al hambre, recordar que es posible acabar con esta lacra. Todo está creado para todos pero muy mal distribuido». Es la respuesta que da la presidenta de Manos Unidas en Valencia, Ana Ruiz, cuando se le pregunta por la labor de esta entidad, que se encamina hacia sus seis décadas de existencia.

Manos Unidas es una asociación de la Iglesia católica en España para la ayuda y desarrollo de los países más desfavorecidos y, al mismo tiempo, una ONG española de voluntarios, sin ánimo de lucro, católica y seglar. Cincuenta de ellos están en la central que la entidad tiene en Valencia, a los que hay que sumar todas las personas que colaboran en las 81 delegaciones comarcales. Otra cifra: Manos Unidas tiene 72 delegaciones en otras tantas diócesis españolas y trabaja con más de 400 organizaciones locales en 59 países.

Su historia comenzó «por la inquietud de un grupo de mujeres de Acción Católica, preocupadas por erradicar el hambre en el mundo», relata Ruiz, que lleva dos meses al frente de esta institución en la capital del Turia. De hecho, cuenta, «los estatutos están en femenino, por lo que fuimos pioneras en este sentido».

«Nos gustaría enviar ambulancias para facilitar el traslado de pacientes», pide la presidenta La ONG católica ha colaborado en Gisenyi en la construcción de un internado para 120 alumnas

Acaba de llegar de un viaje a Ruanda, donde ha conocido algunos de los proyectos que tiene la ONG. «Me he vuelto impactada de la situación que tienen. Hay diferencias abismales con nuestra realidad», reflexiona tras recordar que fue durante una estancia en la India cuando decidió que «tenía que dedicar una parte de mi vida al voluntariado».

Allí visitó Kabuga, en concreto, un colegio de Primaria y Secundaria. «Hay una escuela profesional con 450 chicos donde aprenden informática, albañilería, corte y confección...», cuenta Ruiz. Se ha construido un comedor con cocina y también una sala para los servicios sanitarios. Además, el espacio cuenta con una cooperativa agrícola formada únicamente por mujeres para que desarrollen su producción agropecuaria.

En Gisenyo, otra ciudad ruandesa, la presidenta valenciana de Manos Unidas recorrió el centro que tienen los salesianos de San Juan de Dios orientado a dar formación de cocina y hostelería. «Se está desarrollando como zona turística y hemos participado en la construcción de un internado para las 120 alumnas con el objetivo de que residan allí y no tengan que desplazarme varios kilómetros andando hasta su casa», detalla.

No es el único proyecto en el que participa Manos Unidas. En otro colegio, por ejemplo, han rehabilitado 18 aulas que, hasta hace poco, tenían los techos de cañizo. O en un hospital han habilitado una sala de hospitalización para que las futuras madres residan allí unas semanas antes del parto. Aquí Ana Ruiz lanza una petición: «nos gustaría poder enviar ambulancias para facilitar el traslado de pacientes».

Hacia el aniversario

Si esto es el presente de la ONG católica, el futuro más inmediato pasa por la celebración del 60 aniversario de su creación. Una carrera solidaria el 7 de abril de 2019, un gran concierto, una revista especial o la peregrinación al Camino de Santiago son algunos de los actos preparados. «Confiamos en traer algún acto a Valencia», señala Ana Ruiz.

Eso en cuanto a la conmemoración de las seis décadas pero, ya referido a Valencia, la nueva presidenta tiene en estudio «abrir la delegación central por las tardes para intentar atraer a la gente joven», además de «ampliar el número de delegaciones comarcales con que contamos».

«Si más gente se involucra en nuestro proyecto, más rápidamente conseguiremos alcanzar nuestros objetivos: sensibilizar a la gente sobre el problema del hambre en el mundo y aumentar la recaudación para atajarlo», resume Ruiz.

El año pasado Manos Unidas Valencia impulsó 19 proyectos de desarrollo en África, América y Asia y obtuvo una recaudación de 1,94 millones, de los que el 12% procedía de organismos públicos («han bajado desde la época de la crisis») y el 88% restante corresponde a las aportaciones privadas (Campaña y Cena del Hambre, socios y empresas».

 

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